Kamala Harris, en un acto electoral reciente.
Kamala Harris, en un acto electoral reciente.

Cuando Kamala se posicionó como presidenta aún no estaba preparada para la lucha hacia el Capitolio.

Esta mujer inteligente comprobó que no era el momento para d la batalla y dar las replicas, como ella quería, a algunos temas controvertidos a los que debía enfrentarse y afrontar, como entre otros, el controvertido sistema sanitario. Pero así y todo puso contra las cuerdas a su rival Joe Biden reprochándole sus posiciones sobre el racismo.

Abandonó su candidatura.

Su incontestable preparación y trayectoria así como su carisma decidieron a Biden incorporarla a su equipo y que fueran juntos en su carrera hacia la Casa Blanca. Así fue y así ha sido.

Kamala ha llevado en sus discursos temas que están pendientes de transformase en los EEUUr, como la pena capital o el matrimonio homosexual, aunque también ha tenido detractores dentro de la izquierda norteamericana en asuntos tan delicados para este país como la reforma policial o las condenas injustas.

A ver qué le dejan hacer o influir en estos asuntos pendientes de democratizar en los Estados Unidos de América, por lo pronto, Kamala ha solicitado modificar las prácticas policiales así como desmantelar el racismo sistemático en el país.

Kamala nació en California. Sus padres eran profesores universitarios; ella Shyamala nacida en el sur de la India investigadora del cáncer de mama, y él de Jamaica, actualmente profesor emérito de Stanford se separaron cuando su hermana y ella eran pequeñas. Su madre les dijo, que en Estados Unidos serían consideradas como negras así que serían educadas como tal. Sintiéndose seguras, orgullosas de su raza y de su identidad “si no quieres que nadie te defina, es mejor que lo hagas tú misma” fue el aconsejó que le dio su madre que murió en 2009 sin verla en la Casa Blanca.

Harris se hizo en la Universidad de Berkeley (California) donde el movimiento y la lucha por los derechos civiles era una constante, por eso no olvida la carga racial que tuvo y tiene que soportar.

Kamala será sin lugar a dudas más que una vicepresidenta de la, aún, primera potencia del mundo. Mucho más que la número dos de la Casa Blanca, ya que estos cuatro años le servirán como preparación, preliminares para ocupar el sillón del despacho Oval . Con toda seguridad Biden, que tendrá 81 años cuando finalice su mandato, no repetirá candidatura y será Kamela el relevo generacional que necesitaba el Partido Demócrata.

La política en Estados Unidos irá mejor con mujeres como Kamala Harris. Enhorabuena.

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