La juventud andaluza, coaccionada al exilio

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Manuel Garnica. Miembro de Marea Verde

Dos jóvenes miran cómo se repara un tractor. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
Dos jóvenes miran cómo se repara un tractor. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Los jóvenes andaluces estamos hartos de tener que emigrar. Hartos de decir adiós a nuestras familias, de despedirnos de nuestros amigos. Hartos de dejar una vida atrás para buscar una vida mejor. Hartos de abandonar nuestros pueblos y deshabilitarlos. Simplemente, los jóvenes andaluces estamos hartos del centralismo y el abandono al que Andalucía está sometida, y en especial las zonas de interior.

Miles de andaluces tienen que emigrar cada año, coaccionados desde el silencio. Dejando atrás sueños e ilusiones verdiblancos para abrazar una ciudad desconocida, lejos de su hogar, donde poder estudiar o trabajar. Estamos más que acostumbrados a verlos, ¿a cuántos andaluces conocéis que se han ido a Madrid o Barcelona para mejorar sus vidas? Yo a muchos, y ninguno quería, pero se vieron obligados a hacerlo porque en sus pueblos no encontraban trabajo, y a lo mejor sus estudios tampoco estaban bien valorados en alguna de las universidades andaluzas. Y no es que esto sea de ahora, sino que es una carga que llevamos muchísimos años llevando, y si no que le pregunten a los descendientes de andaluces que emigraron a las grandes ciudades mesetarias, e incluso hasta Alemania o Francia, en el siglo pasado.

En parte es normal. Es entendible, aunque muy injusto. Es normal la emigración. Si no hay trabajo en un pueblo de Jaén, vas a la capital. Si en Jaén capital tampoco, vas a Sevilla, y de Sevilla pasas a Madrid cansado de encontrar un puesto laboral en condiciones dignas. Y allí en la capital del glorioso reino de España te encuentras después pagando 500 euros por una habitación en un piso compartido en Lavapiés con 3 personas más en la misma situación que tú. ¡Vergonzoso! Muy vergonzoso. Después de estar 4 años estudiando una carrera, y de sacarte dos o tres masters, te tienes que ir de tu casa porque en Andalucía no encuentras un pan que echarte a la boca.

Este problema de emigración que estamos viendo, es cada vez más habitual. Y así, es cada vez más peligroso para la economía de nuestro Pueblo. Sin trabajo no hay futuro, sin futuro no hay vida. El Éxodo Rural está cada día más presente en nuestros municipios, y solo hay que ver el progreso de la población andaluza, tendemos al abandono de los pueblos para buscar ciudades, porque allí es mejor la calidad de vida, supuestamente.

Cada vez somos más los jóvenes que tenemos que abandonar nuestros municipios, porque encima, aparte de no encontrar trabajo o lugares de estudio, vivimos en sitios donde no hay ocio para la juventud, literalmente se nos tiene abandonada. Si no hay ocio tampoco hay vida. Y si no se invierte para crear ese ocio necesario, adaptado a la actualidad, los jóvenes nos aburriremos en la monotonía provocada por la sociedad asesina del neoliberalismo.

Los jóvenes tampoco queremos vivir en el triángulo de la muerte, sino en el de la vida. No queremos estar expuestos a niveles de contaminación como en La Línea, considerada en varias ocasiones como la ciudad con peor calidad de aire de España, o Algeciras, otra de las ciudades más contaminadas del país, y todo provocado por una industria contaminante e insostenible con el medio ambiente. ¿Cuándo se piensa invertir en una industria sostenible? Por desgracia, tres de las tres ciudades más cancerígenas de España, están en nuestra comunidad.

Los jóvenes andaluces tampoco queremos vivir desconectados del resto del mundo. Es de cachondeo que para ir a Sevilla en tren desde Algeciras, haya un recorrido de cerca de 5 horas. Bueno, y eso si es que la conexión existe en ese momento. Igual pasa con el Tren Algeciras-Bobadilla, una vergüenza para todos los municipios por los que pasa. Una línea lamentable e indigna del Siglo XIX. La juventud necesita de un tren público, ecológico y que vertebre el territorio nacional. Que una todos los pueblos y ciudades y permita el desarrollo económico allá por donde pase. No podemos consentir que Andalucía sea la comunidad que tenga 8 de las 10 ciudades españolas sin tren.

Tampoco queremos vivir en la pobreza. No podemos seguir siendo 13 de los 15 municipios más pobres ni tener 12 de los 15 barrios más pobres de España. ¿Por qué esta injusticia? Todos los gobiernos deberían centrar su atención en elaborar un plan integral de empleo digno y de calidad, en especial para los jóvenes, cuya tasa de paro está en el 47% ¡Si es normal que emigremos!

En realidad la solución al exilio está clara: la aplicación de un sistema equitativo que incentive al desarrollo social de los distintos municipios, desde el pueblo más pequeño hasta la ciudad más grande, desde Huelva hasta Almería, y desde El Estrecho hasta Sierra Morena. Que no se nos abandone a los jóvenes y que se nos escuche. En nuestras manos está el futuro, que ya es presente. En nuestras manos está levantar Andalucía y tomar las riendas del poder a través de la soberanía. En nuestras manos está seguir viviendo con nuestras familias, con nuestros amigos, en nuestro Pueblo, en Andalucía.

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