Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno, en Moncloa. La conexión política entre Madrid y Sevilla.   JUNTA DE ANDALUCÍA
Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno, en Moncloa. La conexión política entre Madrid y Sevilla. JUNTA DE ANDALUCÍA

Ferraz desde Madrid empuja un movimiento tectónico en Andalucía. La idea emergió el veintinueve de julio, pasó de puntillas por los titulares y fue ignorada en los análisis políticos de prime time. Luego llegó septiembre. Pedro Sánchez pretende que el PSOE de Andalucía le apruebe los presupuestos de 2022 al gobierno andaluz del PP-Ciudadanos. El viernes uno de octubre el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, se reunió con el secretario general del PSOE-A, Juan Espadas. Sendos dejaron la puerta abierta a un posible pacto presupuestario que permitiría anular la influencia de Vox en la acción de gobierno. Un papel con ocho puntos para negociar le pasó Espadas a Moreno.

Que Pedro Sánchez apoya la operación de gran coalición con el PSOE offshore del gobierno andaluz es evidente, un movimiento de ese calado no se hace sin el visto bueno del presidente del gobierno de España y secretario general incuestionable. En la inauguración del I Foro Urbano de España, celebrado en Sevilla el pasado cinco de octubre, en presencia de Juan Espadas se dirigió a Juanma Moreno: “tienes todo lo que se necesita para que Andalucía lidere el cambio de modelo productivo en el país”. En realidad bajo esa retórica, conociendo la función reactiva que están ejerciendo los ministerios del PSOE en el gobierno de España frente a la función tractora en materia social, feminista, fiscal y ecologista de los ministerios de Unidas Podemos, se esconde el mensaje: si pactas con Espadas los presupuestos, el dinero te llegará con un plus de abundancia y sin condiciones. El anzuelo está echado, el cebo es gordo y el PSOE andaluz, el mismo de antes reconvertido a sanchista, está capacitado para la pesca.

El PSOE-A ya facilitó el trámite parlamentario de la nueva ley de suelo de Andalucía, absteniéndose, para demostrarle al presidente andaluz que podía reducir con sus actos la presión que le ejerce Vox; una ley marcada por retrocesos en protección ambiental, patrimonial y territorial, con la excusa de facilitar la recuperación postpandémica. Los argumentos de fondo para vestir el acuerdo presupuestario con el PP andaluz serán, de un lado, la necesidad de salir del momento crítico provocado por la pandemia con estabilidad gubernamental, una especie de todos a una, y de otro, la protección de la sociedad andaluza de la amenaza real que supone la influencia de Vox contra todo tipo de libertades democráticas y contra Andalucía misma. Eso será lo que se dirá, pero bajo la superficie se esconden motivos menos confesables: la recuperación del bipartidismo allí donde se pueda, en esto ya está ayudando Illa desde Cataluña, dejar en Andalucía fuera del tablero a Unidas Podemos y, esto es dudoso que el PSOE-A pueda conseguirlo con esta estrategia de gran coalición, recuperar voto de Ciudadanos y los 400.000 votos que están se dejaron en las autonómicas de 2018 respecto de las generales de 2019.

El acuerdo presupuestario reforzará a Juan Manuel Moreno Bonilla, debilitará extremadamente a Ciudadanos, aislará a Vox de la política activa, eliminará del escenario unas elecciones anticipadas que en nada benefician al PSOE y permitirá a Pedro Sánchez hacer visible en España y en Europa que hay una derecha civilizada y democrática en Andalucía frente a una derecha ultramontana y sin perspectiva de estado en Madrid. El asunto tiene calado europeo visto lo que ocurre cuando las extremas derechas llegan al poder, como en Hungría o Polonia. Es como si se pusiese a Andalucía al servicio de intereses de estado para debilitar a Vox, Pablo Casado y Ayuso, consiguientemente a la ultraderecha europea, a cambio de que aquí sigamos con la subalternidad y dependencia del exterior sin cambio real del modelo productivo, ni de la forma de invertir el dinero público mejorando de manera efectiva los servicios públicos.

Sin embargo, desde el punto de vista político para el espacio de la izquierda progresista, con sus adjetivos, la definición de una posición ante esta alianza es altamente compleja. El impacto político de un acuerdo presupuestario PP/PSOE en Andalucía en los equilibrios de fuerzas dependerá de la lectura que del mismo haga la población en general y no de la que hagan quienes, conociendo bien al PSOE andaluz, saben que es más un freno que un motor para avances estructurales en materia económica que reduzcan la desigualdad en Andalucía y la desigualdad de Andalucía respecto de otros territorios del estado. No es la primera vez que se ha entregado la fuerza de Andalucía a cambio de nada para el pueblo andaluz.

Resumiendo, es como si Pedro Sánchez le estuviese diciendo a Moreno Bonilla: tú en Sevilla y yo en Madrid dejándome querer en Europa.



Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Lo más leído