Jerez 2031: cuando la política inicia, pero la sociedad construye

Jerez no ha sido seleccionada para la fase final, es cierto y me ha dolido, pero ha conseguido algo que no siempre se logra ni siquiera ganando y ha sido activar a toda la sociedad jerezana

14 de abril de 2026 a las 12:03h
Acto e el día en el que Jerez competía para ser Capital Europea de la Cultura.
Acto e el día en el que Jerez competía para ser Capital Europea de la Cultura. JUAN CARLOS TORO

Hay decisiones que nacen en los despachos, pero que solo adquieren verdadero sentido cuando salen a la calle. La candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura 2031 ha sido sin duda, una de ellas.

Conviene decirlo sin rodeos: el impulso inicial fue político. Primero desde el gobierno del PSOE, que entendió la oportunidad estratégica de posicionar a nuestra ciudad con un proyecto europeo de gran alcance, y posteriormente desde el gobierno del PP, que asumió el testigo y dio continuidad a la candidatura. Sin ese respaldo institucional, sin esa decisión política, Jerez no habría estado siquiera en la parrilla de salida.

Pero quedarnos ahí sería reducir enormemente lo que realmente ha ocurrido en este proceso, porque lo verdaderamente relevante no es quién puso en marcha la candidatura, sino lo que la candidatura ha provocado.

En un contexto donde la política suele dividir, Jerez 2031 ha hecho justo lo contrario: ha unido. Nos ha unido a instituciones, entidades, empresas, colectivos culturales y ciudadanía en torno a un objetivo común. Ha generado una narrativa compartida, un bien cada vez más escaso en esta España del siglo XXI: la idea de que todos remamos en una misma dirección y esto es especialmente valioso porque el valor de una Capital Europea de la Cultura no reside únicamente en ganar el título. De hecho, el propio informe del panel de expertos deja claro que el proceso va mucho más allá del resultado final, animando a las ciudades participantes a continuar desarrollando sus estrategias culturales independientemente de la selección.

Jerez no ha sido seleccionada para la fase final, es cierto y me ha dolido, pero ha conseguido algo que no siempre se logra ni siquiera ganando y ha sido activar a toda la sociedad jerezana, porque cuando una ciudad es capaz de alinearse en torno a una visión compartida, deja de ser simplemente un lugar para convertirse en un proyecto colectivo.

Es más que legítimo analizar por qué Jerez no ha pasado el corte. El propio informe señala debilidades claras: falta de concreción en la dimensión europea, necesidad de mayor capacidad cultural estructural o estrategias más desarrolladas para atraer público internacional, pero centrarse únicamente en eso sería perder de vista lo esencial. El verdadero legado de Jerez 2031 no está en el ranking final, está en el camino recorrido.

Con esta candidatura hemos dado un gran ejemplo en España mostrando que la política puede iniciar proyectos, pero que solo la sociedad civil puede darles sentido.

Nuestra candidatura ha terminado siendo algo mucho más importante: un ejercicio de cohesión social, de identidad compartida y de ambición colectiva y esto en los tiempos que corren, no es una derrota, es una victoria silenciosa de toda la ciudad.

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