'In Memoriam': Leia... y todos los demás

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

La muerte de un mito como Leia no la superaremos nunca.

Cuando apenas queden unos segundos para echar el cierre al año, y todos nos apelotonemos frente al televisor uvas de la suerte en mano para cumplir con la tradición de siempre, muchas imágenes se agolparán en nuestras mentes. El hombre es un animal proclive a hacer balance a cada meta volante del Tour de la Vida y, como no podía ser de otra manera, 2016 será motivo de un exhaustivo análisis y sobre todo un último brindis por aquellos que nos dejaron para siempre.

La muerte de Fidel Castro, con quien se cierra el capítulo de la Guerra Fría (al menos la del siglo XX), ha sido sin duda la más mediática a nivel internacional.

Pero no solo se nos fue Fidel. El mundo del deporte lloró a Muhammad Alí, a Johan Cruyff y a los jugadores del Chapecoense. La música se despidió de Black, David Bowie, Prince y George Michael, y los mitos de los 80 se nos desmoronan, quedándonos huérfanos de ídolos y rezando porque los Springsteen, Sting, Madonna y compañía, le hagan un quiebro al mal fario en el próximo año y visiten al médico cuanto antes para hacerse un chequeo… por si acaso. Nuestro flamenco no se quedó atrás en las despedidas, y lloró la pérdida de José Menese, Paco Taranto o El Lebrijano, miembros de una generación veterana que marcó el paso hace un par de décadas y que, a pesar de andar algo más alejados de los escenarios que antes, cada vez que pisaban las tablas dejaban impronta de sabiduría.

En la literatura, nos abandonaba Umberto Eco, dejando su best seller El nombre de la rosa como obra maestra para la eternidad. Las letras también lloraron al nobel Darío Fo, o al mexicano Ignacio Padilla.

El mundo del Hollywood despedía al cómico Gene Wilder, a la legendaria Zsa Zsa Gabor… y en España al entrañable Ángel de Andrés, y las veteranas actrices Amparo Valle, Concha Goyanes, Chus Lampreave y Emma Cohen en un auténtico annus horribilis para el mundo femenino del celuloide español.

Pero sin duda el fallecimiento que marca este año es precisamente el último, el de Carrie Fisher (la Princesa Leia de Star Wars). Porque Carrie Fisher dejó de serlo para convertirse en Leia para siempre, marcando a fuego varias generaciones, mostrando al mundo a una heroína que rompía moldes: la primera princesa que, lejos de esperar a ser rescatada por sus príncipes azules, tomaba un fusil láser en las manos y dirigía el ataque. Para muchos, fue la primera imagen de un feminismo moderno y sin complejos, del empoderamiento de la mujer en una película de aventuras, hasta entonces campo abonado para actores masculinos.

Con Fisher muere algo más que una actriz. Muere un icono que traspasa lo cinematográfico y lo cultural, muere una imagen y una personalidad que firmaría el mismo Warhol. Créanme: sobreviviremos a las pérdidas del resto de personalidades importantes… pero la muerte de un mito de la ficción como la Princesa Leia no la superaremos nunca.

 

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