Mirador del meandro del río Genil.
Mirador del meandro del río Genil.

Llueve en el campo, la tierra se empapa, la vegetación intercepta y para la veloz gota de lluvia, los acuíferos se recargan, las lagunas se llenan y volvemos a sentir el vital ciclo del agua. ¿Sabes que la lluvia que no absorbe el pavimento, discurre por tuberías hasta el arroyo o río más próximo?

Llueve en mi terraza y el agua se va por el taladro de la pared. Llueve en el patio, cae el agua del tejado y toda se va por el sumidero ubicado en el punto más bajo. Llueve en la calle y los imbornales alivian la formación de charcos. Llueve en las pistas de baloncesto, fútbol-sala, tenis, paddle y voleibol, yéndose el agua por las rejillas perimetrales. Llueve en las calles peatonales, con solería o pavimento impreso, y se va el agua por los correaguas lineales. Llueve en polígonos industriales, con cientos de miles de metros cuadrados de superficies de naves, agua a raudales a grandes colectores de pluviales de evacuación. Llueve en autopistas, autovías y carreteras, donde el bombeo lleva el agua hacia cunetas.

El crecimiento de ciudades impacta de manera significativa en nuestros cauces y los condiciona aguas abajo, de manera permanente por los vertidos de las depuradoras urbanas, y de carácter estacional ante lluvias estacionales y torrenciales, configurando la hidrología mediterránea actual y futura de nuestros arroyos y ríos.

Los meandros, algunos llegan a ser herraduras casi perfectas, fruto del trazado sinusoidal de los ríos, permiten alargar trazados, disminuir velocidad de flujo, favorecer la recarga de acuíferos, minimizar la erosión de márgenes, posibilitar el bosque de riberas, establecimiento de especies acuícolas, en definitiva una base de la vida.

En este mundo hasta ahora, donde el ayer ya pasó, el tiempo se medía en segundos y no en experiencias o lecciones aprendidas, el trazado a realizar entre dos puntos a unir tenía que ser inexcusablemente la línea recta.

La eliminación o modificación de meandros para favorecer la navegabilidad, evacuación de aguas para urbanizaciones, así como de estrangulamiento de conos de deyección, sobretodo en nuestra costa ante presiones urbanísticas y de agricultura bajo plástico y tropical, sólo nos traen inundaciones, riesgos a vidas humanas y daños materiales, donde el Consorcio de Compensación de Seguros —único a nivel mundial— pagamos todos con un porcentaje de nuestra prima de cualquier seguro contratado. Nada de esto es sostenible incluso ni en el ámbito de los seguros. El mejor seguro es el que no se utiliza y el Cambio Climático no entiende de números.

Restauración de llanuras aluviales y meandros, recuperación de lagunas litorales, pozos de recarga artificial de acuíferos, implementación de técnicas de Suelos Urbanos Drenantes Sostenibles, ejecución de nuevos parques, plazas y jardines con suelo vegetal y áridos para viales peatonales, medidas en el Reto ante el Cambio Climático.

Una reflexión para pensar en la mitigación de los impactos negativos en nuestro mundo rural, ante inundaciones presentes y futuras de esos nuevos ríos de origen urbano.

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