Tiene su huerto, donde a diario entre semana realiza las labores de temporada, intercambia semillas y plantas junto a conocimiento e inquietudes verdes. La biodiversidad ha sido su gran descubrimiento tras una vida de trabajo en una fábrica de hierros. Ahora hoteles de insectos, cajas nido y refugios para quirópteros, su inquietud constructiva.
"Es curioso que mientras más invierto en la mejora del suelo, obsesión con el incremento de porcentaje de materia orgánica, menos riego, más producción y menos plagas tengo. Mi dependencia alimentaria del exterior se reduce año a año, quizás ése sea el gran temor de los grandes grupos mundiales. Muchos pequeños hacen cambios globales".
Sabemos que la materia ni se crea ni se destruye. "¿Quién puede pensar que un veneno químico de síntesis que se espolvorea o inyecta en una planta, puede desaparecer, así como así?". Detectar residuos es sencillamente una cuestión de avanzar en su análisis y medición, incluyendo suelo, investigando en la transformación compleja de componentes nocivos para el hombre y por ende para la naturaleza.
Tendemos históricamente a buscar responsabilidades individuales o elementales, si bien el cóctel de sus derivados nos hace perdernos ante el desconocimiento científico y su complejidad evolutiva de contaminantes en el día a día.
Ser un agricultor es ser sabio, no permitiendo su código ético envenenar o dañar al prójimo. La fuerza de un abuelo de poder, en su última etapa vital, educar y alimentar se escenifica en las tres comidas diarias, y en la visita recolectora del fin de semana con sus nietos en busca de sus verdaderos alimentos no dañinos para su salud. Educación y Alimentación estrecha todas las manos.
