Mantener equilibrio, parte aérea parte radicular, es la clave de la existencia, particularmente del arbolado urbano, sabiendo que sin suelo no hay vuelo. Hace tiempo el capítulo de jardinería era el último de proyectos, siendo ahora específicos de esta noble y agradecida materia.
Se tiende en ámbito urbano a las topiarias, árboles tipo chupachups y podar hasta en temporada de cría de avifauna urbana, con criterios de eliminación de molestias a ventanas y balcones cercanos a cambio de menor sombra natural para vecinos y viandantes, así como de su biodiversidad asociada. Elección de especies y conciencia ciudadana van de la mano.
Ante fuertes vientos, lluvias y suelos saturados, hay especies más propensas al vuelco y rotura de ramas. Ya lo decía Eclesiastés 11 en la Biblia: "Si las nubes fueran llenas de agua...". Alcorques reducidos condicionan el desarrollo óptimo.
En obras, la protección de troncos mediante tableado, apoyos estructurales de grandes copas, incluso auscultación, fisiológica y mecánica pero poca reconstrucción ante la rotura de ramas desequilibrantes de su estabilidad y estética.
Existen árboles monumentales cuya persistencia por historia, paisaje, hasta interés científico, permite mantener recuerdos vitales y como los bienes de interés cultural, han de ser susceptibles también de rehabilitaciones.
Preventivamente puntales de apoyos de ramas y exoestructura para pinos piñoneros como en el parque del Alamillo y de grandes ficus en el centro de Sevilla, Hay casos desconocidos como coser la copa de un gran roble muy afectado por un temporal a base de cableado y eslingas por el valor afectivo desarrollado durante la infancia de Luca Montezemolo.
Anclajes dinámicos y cuidados culturales adecuados, por un buen cirujano de árboles singulares, usos y costumbres del buen forestal y labrador con sentido común. sabiendo hasta el arte verde del coser, llama hoy en día la atención.
