Europa ha muerto

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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El resultado de la negociación del tercer rescate griego ha arrojado un resultado absolutamente desolador en términos democráticos y de construcción del proyecto de integración europea. Alemania ha impuesto finalmente unas condiciones para dicho rescate incluso peores que las que se votaron en el referéndum griego. Un cierto aroma de venganza en respuesta al desafío de Tsipras ha quedado flotando en el aire. Decía la semana pasada que la única opción que nos queda a los ciudadanos de los países víctimas del austericidio era hacernos oír. Ni siquiera nos queda eso. Ha sido peor para los griegos atreverse a protestar de forma democrática. Más les hubiera valido agachar la cabeza y aceptar las condiciones que se sometieron a consulta. La humillación habría sido menor, así como las consecuencias económicas.

Siempre se ha dicho que la construcción europea tenía un déficit democrático que se iba justificando más o menos por lo avances en la misma. Este no es el primer referéndum que se convoca sobre un asunto de la Unión Europea en un país miembro. Ni el primero en el que los votantes votan en contra de las tesis defendidas por las instituciones europeas. En Francia y Holanda fue rechazado el Tratado de la Constitución Europea. Nadie propuso entonces que estos países salieran de la Unión Europea. Se negoció y se encontró una solución satisfactoria para todos que fue el Tratado de Lisboa.

Ahora, más allá de la venganza o castigo que supone este acuerdo de rescate, también se trata de una advertencia a aquellos países que se encuentran en situaciones similares, aquellos que han tenido que ser rescatados o que han estado a punto de serlo. ¿Qué podría pasar en España si cambia el gobierno al final de este año? ¿Podría un nuevo gobierno plantear ante las instituciones europeas demandas antiausteridad para mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía? Me temo que después del episodio vivido queda claro que ninguna iniciativa de este tipo será viable para un país aisladamente. El pensamiento único neoliberal reina en la locomotora europea y el resto no se atreve a toserle. Ni siquiera una acción transnacional desde la socialdemocracia europea parece que pueda producirse, ya que los distintos líderes de ésta se han mostrado más cerca de las tesis de la UE que de las de Grecia. El proyecto de construcción europea basado en la cohesión y la solidaridad entre los países queda así, tocado de muerte.

Dicho todo esto, parece claro que para recuperar la independencia perdida, puede que más temprano que tarde, a los griegos no les quede otra que abandonar el Euro y la Unión Europea. Probablemente este acuerdo o lo que venga después, hará caer a Tsipras y a Syriza. ¿Quién vendrá después? ¿Los neonazis de Amanecer Dorado? No hemos aprendido nada.

Juan Antonio Cabello Torres es Licenciado en Ciencias Empresariales.

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