Un retrato de Etty Hillesum.
Un retrato de Etty Hillesum.

Etty Hillesum (1914-1943), fue sin duda una mujer singular, testigo y ejemplo de las ortodoxias y heterodoxias del siglo XX en sus años más dramáticos. La exhumación de su diario a finales de los 70 la pusieron en el mapa cultural de Europa. Hillesum comenzó a escribir sus páginas como un ardiente deseo de conocimiento, una experiencia personal y colectiva de calado, con escasas referencias y anclajes, donde lo literario le mana por dentro, sin modismo transitado; una mujer inquieta que trata apasionadamente su vida y la de cuantos le rodean, libre y de una modernidad de horizontes humildes. En su itinerario vital irá encontrando el destino de tantos y haciéndolo suyo, y es entonces cuando de su escritura, así como de su compromiso, nace un proceso desgarrador y luminoso que nos llega aun pleno, despojado de dogmatismos.

En el pozo hondo los otros no decían, ha seguido al mismo tiempo, sin duda, la mano derecha en sus últimas fuerzas, el paso de un sueño al nido de sus páginas. Digresión intrahumana, se borra en el espejo que interrumpe su silencio, un resplandor de la memoria, no hay exaltación, a veces escribe en corto y cotidiana, reflejos dantescos, sin ningún deseo de retoricismo. En su equipaje intelectual no hay formulas de juicio, pero sí las condiciones expresivas de los márgenes, las voces insistentes de su camino; grito en la noche enclaustrada, verbo, verdadera sangre, custodia de arenas, mostrarse en la intensidad oscura. La aventura de encontrar es solo lo que resuena, repetir signos sin elección. La chica que no sabía arrodillarse se dirige hacia el origen, arcilla, agua, una a la otra, tentación de azares y mapas.

  “Habrá que encontrar una justa dosificación entre lo dicho y lo tácito; lo no dicho está más cargado de acción que todas las palabras que podamos tejer juntas...no se trata de un silencio vago e inasible: debe tener unos contornos delimitados y una forma propia. De este modo, las palabras no deberían servir más que para dar su forma y sus límites al silencio”.

Nota; procedencia del título y último fragmeto de esta breve semblanza. 'Paul Lebeau. E. H. Un itinerario espiritual'. 1999.

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