Vacuna del coronavirus.
Vacuna del coronavirus.

Vacunas sobrantes que muchos necesitan

La vacuna es un bien público global para afrontar una pandemia es un informe clave para entender de la situación de las vacunas en España y en el mundo que ha hecho la gente de noessano.org con los cuales he colaborado en diversas ocasiones. Estamos vacunando a 1 de cada 4 personas en los países ricos y a 1 de cada 500 en los países con menos recursos.

La gente de @noessano_org dicen cosas tan sensatas como estas en un informe que han presentado y que se puede leer en http://noessano.org/es/noticia/informe-vacunas-covid-inversion/:

Las farmacéuticas dicen que las patentes son un incentivo para su trabajo. En realidad son una herramienta comercial que les permite mantener monopolios y el control del mercado y de los precios para obtener el máximo beneficio.

¿Estamos realmente haciendo de las vacunas un bien público global como decían los líderes políticos? Sabemos que la enorme inversión pública, no solo durante la pandemia, sino durante décadas de investigación y desarrollo, han permitido desarrollar las vacunas.

Y las soluciones posibles son la suspensión de patentes, con la necesidad de que los países compartan sus conocimientos y tecnologías. España debe mantenerse firme en el apoyo a la suspensión, y ser pedagógico con los países de UE.

Venimos de un modelo farmacéutico y de innovación con enormes fallas y destaco algunas. Por una parte, la falta de transparencia en muchos ámbitos, tanto en la fijación de los precios, la transparencia en los resultados, en las inversiones en I+D, en los costes, etc. son una constante. Por otra parte, este modelo de innovación se sustenta sobre un sistema de propiedad intelectual que permite la creación de monopolios alrededor de los productos y que se convierte en una barrera al acceso en la medida en la que se fijan precios abusivos e injustificados. Por otra parte, estamos en un sistema en el que la inversión pública se convierte en uno de los grandes incentivos para la innovación. Sin embargo, esas aportaciones públicas de décadas y en las que participan en la mayor parte de los centros de investigación públicos se invisibilizan... ..en el momento en el que el sector privado se apropia de los resultados a través de acuerdos de licencia en exclusiva. No es Sano llevamos años trasladando este problema a la sociedad, y ahora con la pandemia se ha evidenciado de forma clara.

Se han contabilizado unos 5.000 millones de euros de financiación pública y filantrópica finalista dirigida a I+D. No obstante, esto es solo una parte ya que es enormemente difícil sistematizar y contabilizar datos de I+D porque dependemos de anuncios y comunicados públicos. La suma de todos esos acuerdos debe ser muy superior, porque esta cifra no incluye las cantidades globales de acuerdos de compra avanzada ni acuerdos para ampliar capacidades de producción y responder rápido a los compromisos y que es una inversión que queda en las compañías.

Y tampoco estarían incluidas todas las financiaciones anteriores a la pandemia, pero que generaron la base y en muchos casos las plataformas que posteriormente dieron lugar a las vacunas actuales. Por ejemplo... ...toda la inversión de décadas en investigaciones en ARN mensajero del que se ha beneficiado BionTech y Curevac, o toda la financiación que dio lugar a las plataformas de vacunas de Moderna y de la Universidad de Oxford.

¿Quiénes han sido los países que han podido negociar y asegurar vacunas?, los países ricos con capacidad de compra. A fecha de cierre de este informe EEUU se habría asegurado más de 1200 millones de dosis con la posibilidad de adquirir 1300 millones adicionales. El conjunto de la UE se habría asegurado casi 1900 millones de dosis con la posibilidad de acceder a 1000 millones adicionales hasta 2023. Este acaparamiento va en detrimento de las posibilidades de acceso de los países con menos recursos. Se han comprometido 8870 millones de dosis a nivel global, un 53% han sido reservadas a los para los países ricos y un 17% para países de ingresos más bajos. Así países como Níger habría administrado algo menos de 1500 dosis, Honduras tiene un 0,6 de su población vacunada. Esto son problemas muy alarmantes, que nos preocupan mucho. Necesitamos soluciones para atajarlos. Para conseguir vacunar al 75% de la población mundial, necesitamos 12.000 millones de dosis. Las compañías han trasladado una capacidad de producción de 9500 millones de dosis al año. A fecha de hoy han repartido alrededor de los 1500 millones. Una desigualdad tremenda que cuesta millones de vidas. Saldremos de la pandemia mucho más tarde y en peores condiciones. Este acaparamiento va en detrimento de las posibilidades de acceso de los países con menos recursos.

La cuestión es que el problema está, de sobra, localizado, pero las soluciones que se proponen para acelerar la producción y responder a mayor escala no parece gustar a los propietarios de licencias y la propiedad intelectual de las vacunas. Vivimos en la paradoja de que países africanos y de otras regiones con menos recursos y con menor capacidad de negociación están pagando el doble por dosis que países ricos de Europa. Y la tendencia indica que los precios van a aumentar. Debemos permitir que se tenga acceso al conocimiento, al know how, a la trasferencia de tecnología relativa a las vacunas, que llegue al mayor número de productores, no solo a los que tienen la propiedad intelectual.

El progreso hay que compartirlo: se trata de salvar vidas, de justicia, de equidad.

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