Almudena Grandes y Luis García Montero. Gente valiente para que ser cobarde no valga la pena.
Almudena Grandes y Luis García Montero. Gente valiente para que ser cobarde no valga la pena.

Todos hemos sido valientes alguna vez a lo largo de nuestra vida y todos hemos sido cobardes alguna vez también. Pero si hoy tocase hacer un balance final anticipado de la calidad del recorrido de nuestra vida y nos atreviéramos a preguntarnos si hemos sido a lo largo de nuestra vida, más bien valientes o más bien cobardes, ¿cuál sería el resultado?

Yo siempre digo que prefiero pedir perdón que pedir permiso. Creo que las decisiones hay que pensarlas y luego tomarlas, a veces arriesgando. Algunas las arriesgué. Y conseguí lo que pretendía. La clave creo que es osar.

Y mientras tanto, he visto a demasiada gente agazapada, detrás de la roca, sin defender por lo que fueron votados. He sentido pena por lo que he visto o casi más por lo que dejado de ver. Me han sorprendido y me siguen sorprendiendo. Y lo que impresiona no solo es el no hacer, probablemente lo que más me ha asombrado es la crítica que han hecho a cosas que deberían haber hecho.

El problema es que para ellos y ellas, lo hecho no es valentía. Y yo digo que lo que hice era una mezcla de valentía y sensatez. Todo ello dicho sin rencor. Con 0 (cero) de rencor. Y yo digo que valiente se es cuando uno decide en un determinado momento no renunciar a sus convicciones más profundas y a sus valores. Valiente se es cuando no renunciamos a comportarnos como en un momento pensamos que debíamos comportarnos. Valiente se es cuando somos capaces de decir lo que hacemos y de hacer lo que decimos.

Cobarde se es cuando uno pretende convencerse de que la línea que limita la integridad, es algo más que una longitud sin anchura, como dice Carlos. Ser cobarde es decidir que vale la pena serlo, porque el precio a pagar y que hacemos pagar a los demás, no nos perturba lo más mínimo. Y añado, cuanta gente lamenta no haber sido más valiente y más arriesgado en su toma de decisiones a lo largo de la vida.

Y todo viene por Almudena. También por Luis. Conozco a Luis pero no a Almudena, aunque sus libros me han enseñado a ver la realidad de formas diferentes. También los de Luis. 

O como dice o canta Joaquín Sabina

Que las verdades no tengan complejos

Que las mentiras parezcan mentira

Que no te den la razón los espejos

Que te aproveche mirar lo que miras

Que no se ocupe de ti el desamparo

Que cada cena, sea tu última cena

Que ser valiente no salga tan caro

Que ser cobarde no valga la pena

Que no te compren por menos de nada

Que no te vendan, amor sin espinas

Que no te duerman con cuentos de hadas

Que no te cierren el bar de la esquina

Que el corazón no se pase de moda

Que los otoños te doren la piel

Que cada noche, sea noche de bodas

Que no se ponga la luna de miel

(Que todas las noches sean noches de boda)

(Que todas las lunas sean lunas de miel)

Cuantas canciones, poemas y novelas son necesarias de Sabina, Luis García Montero o Almudena Grandes para que sepamos que ser cobarde no valga la pena. Gracias Almudena. Gracias Luis. Gracias Joaquín.

Y de Luis: Gracias por todo el cariño en la muerte de Almudena. Supongo que estar hundido es un modo de seguir enamorado y de empezar una nueva vida con el amor de siempre.

Valentía.

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