Mayores que se fueron demasiado rápido: necesitamos un nuevo modelo de residencias

Ha fallado la protección de los servicios de salud pública, no ha habido voluntad política para evitar la entrada del virus en las residencias

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Profesor de la EASP. Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Una pancarta, en apoyo a personas mayores de una residencia de Andalucía.
Una pancarta, en apoyo a personas mayores de una residencia de Andalucía.

Hace unos días me enviaba Vicky Zunzunegui, epidemióloga y gran profesional un artículo publicado por su grupo donde decía que las residencias de personas mayores de Cataluña fueron, después de Madrid, las más golpeadas durante la primera ola de la pandemia: se registraron 3.887 fallecimientos por covid-19 durante los meses de marzo y abril de 2020 en las 965 residencias que estaban operativas. Y añadía: "Un estudio científico recientemente publicado ha analizado el impacto del tamaño de las residencias en infección y la mortalidad por covid-19 y la conclusión principal a la que ha llegado es que la mortalidad fue más alta en las residencias de más de 70 plazas. La menor mortalidad se produjo en las residencias que tenían entre 30 y 70 plazas".

Antes me había enviado un artículo en el que decía que: “Las personas mayores, en especial aquellas que viven en residencias, han sido las principales víctimas de la pandemia”. Y afirmaba que ha fallado la protección de los servicios de salud pública, no ha habido voluntad política para evitar la entrada del virus en las residencias, no se ha protegido a las trabajadoras de residencias ni del sistema de atención a domicilio y la sociedad parece haberse acomodado a esta situación de desigualdad ante la muerte.

Y añadía en el artículo que para evitar que se repita esta catástrofe, urge modificar el sistema de servicios de larga duración y, muy en especial, reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica, capacitar al personal que trabaja en estos servicios residenciales, en centros de día y a domicilio, y evaluar rigurosamente las intervenciones preventivas y de preparación ante nuevas epidemias.
pandemias: la puesta en marcha de sistemas de vigilancia epidemiológica que permitan alertar de la aparición de brotes epidémicos en los ámbitos donde se prestan servicios a personas mayores con pérdidas de autonomía, la capacitación de los trabajadores en prevención de infecciones y brotes epidémicos y las evaluaciones sanitarias de la capacidad de los servicios de
larga duración para responder a una pandemia.

A partir de ello, todo empieza después de haber visto el grito de Mariano: “¡No nos cuenten historias y pónganse a trabajar!”. El problema se resume en @el_pais: "Poco personal, ancianos perdidos, habitaciones a 40° y una comida tan deleznable que están horas y horas sin comer". Y en @publico_es: "La dignidad funciona al margen del mercado. Ni se compra ni se vende. Tampoco cotiza. Se tiene o no se tiene".

[email protected] explica: “No hemos nacido con 80 años, hemos trabajado mucho, ustedes lo deberían de saber porque hoy disfrutan de privilegios que nosotros peleamos, no para nosotros sino para ustedes”, afirmaba Mariano. Vivir en habitaciones a 40 grados en plena ola de calor, quedarse sin cenar porque la comida es “deleznable”, no tener ropa limpia o no poder tener objetos personales. Estas son las condiciones en las que “viven” en la Residencia y centro de día Moscatelares, en San Sebastián de los Reyes. Ha sido Mariano Turégano, un hombre de 82 años residente de este centro, quien ha denunciado la situación que están viviendo. Emocionado y con la voz rota ha dado un discurso ante el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes con la esperanza de que sus vidas mejoren. No tener ropa limpia está entre estas negligencias: “No hay personal en lavandería y muchas veces no tenemos ropa en nuestros armarios porque los montones de prendas sin clasificar se acumulan en los sótanos de las residencias”. También la comida es un problema: “Muchas veces la comida es tan deleznable que estamos horas y horas sin comer nada”. Además, su privacidad “queda reducida al absurdo”, y no pueden tener nada personal en sus habitaciones porque les desaparece “al instante”. Lo peor de este verano ha sido vivir con 40 grados en sus habitaciones en plena ola de calor. De hecho, muchas personas “han sido hospitalizadas con altos niveles de deshidratación”, lo que además les ha provocado otras patologías.

Y dice @jesusmarana: "Ya en marcha la manifestación por un nuevo modelo de residencias. Se escucha en la Gran Vía el grito de ‘¡Basta ya! A la privatización de los cuidados. Con @manuelrico diciendo todos los días: Hoy hace 914 días que el Gobierno Ayuso aprobó el Protocolo que impedía trasladar al hospital a los residentes más vulnerables. 7.291 murieron sin recibir atención médica (5.795 con covid). El @fiscal_es no investiga. Ellos pasan, nosotros #NoOlvidamos ¿Se lo recordamos a diario?".

Y ante ello @Superepi45 apunta: "Ésta debía ser una lucha de toda la sociedad y debería ser objeto de un cambio de paradigma, de un giro de 180 grados. Debería estar fuera de la lucha política y partidista. ¿Qué dice de todos nosotros como sociedad que toleremos esta barbarie?".

Y @dmartinezpr añade: "Urge un plan de residencias público y de calidad".

Y @ctxt_es dicen: "Suena el Cant dels Ocells de Pau Casals en este minuto de silencio por las 35,000 personas muertas en las residencias durante la pandemia. Nos vemos en las calles".

E @iescolar escribe: “Basta de negocios con nuestros mayores”.

Y @Monica_Garcia_G explica: "Queremos que se haga justicia y acabar con el actual modelo lowcost que obtiene beneficio con la salud de los mayores".

Y un escrito final cobrado por Rosa María Artal que el país resume que se enumeraba una larga lista de razones por las que dicen “basta”. Entre ellos, “la conculcación de derechos humanos” de los usuarios y “de los derechos laborales de las trabajadoras”, “la inexistencia de personal suficiente”, “la deficiente atención médica”, “la alimentación escasa, pobre, mezquina”, “la ausencia de servicios de inspección” y las “continuas violaciones de las normativas por parte de las empresas operadoras. Todo ello venía a decir que las comunidades autónomas deben tener un cambio de actitud y de talante que derive en la conformación de un nuevo modelo de residencias”, que se aleje del actual “caduco e impropio de una sociedad avanzada”.

Y termina @La_Plataforma_1: "Ayer, como decía Loquillo, murió el silencio en las calles de Madrid, y hoy decimos gracias a las organizaciones que conforman @La_Plataforma_1 y pidieron en Madrid un mundo más justo. gracias @rosamariaartal, @MareaResidencia, @mrios, J.M. Serrat ,@manuelrico, gracias a todos".

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