Llorar y cantar por Europa

La izquierda, mientras, ha perdido su timbre de rebeldía y se dedica a debatir si el Frente de Liberación de Judea o el Frente Judaico de Liberación

JOSE PETTENGHI ARTICULO

Biólogo y profesor.

Bombardeo en Jarkov, Ucrania, en una imagen difundida en Twitter.
Bombardeo en Jarkov, Ucrania, en una imagen difundida en Twitter.

El escritor Stefan Zweig, el producto más acabado del humanismo europeo, va camino de Petrópolis, en Brasil. Es 1942 y se dirige a la muerte, profundamente afectado por la guerra en Europa y el terror de los fascismos. La decepción, la tristeza, el desarraigo y el miedo lo han derrotado.

Mientras Europa se destruye a sí misma, él se suicida. En la nota que deja, desea a sus amigos que vivan “para ver el amanecer tras esta larga noche”.

Hoy, 80 años después, Europa sigue destruyéndose a sí misma. Locos, comerciantes de la muerte, matones con misiles y esbirros de la palabra de poder, están venciendo a los partidarios del poder de la palabra.

Y nos quieren mansos. Mansos, no pacíficos, porque ser manso incluye credulidad e inacción. Ser manso amplía la predisposición a ser anestesiado con ideas tóxicas. Ser manso no es una virtud, como tampoco lo es ser desdichado.

La ola ultra, nacionalista y xenófoba no nos debe pillar desprevenidos otra vez. Esa ola que avanza incontenible por Europa, unos con tanques y blindados, otros con una máscara de incorrección política que seduce a jóvenes despistados. Pura demagogia, por eso cada vez vemos menos anacrónicos y letales el supremacismo, el nacionalismo y el desprecio al diferente. Están normalizando el horror y ser negacionista hoy es guay, la violencia de género es mentira, los Derechos Humanos son cosa de abuelos, una antigualla.

Dan miedo, da miedo su violencia, su odio y su xenofobia, porque están a favor de las razones que proporciona la fuerza.

Un fantasma recorre Europa. Los tanques y la ultraderecha maceran a Europa en su propio jugo, odiando y sintiéndose poderosos frente al débil, y con cada menosprecio y con cada insulto se apropian de conceptos sagrados como la Paz, la Libertad y la defensa de la Democracia.

La izquierda, mientras, ha perdido su timbre de rebeldía y se dedica a debatir si el Frente de Liberación de Judea o el Frente Judaico de Liberación.

Lo mismo es hora de cantar otra vez por Europa: “Una mattina mi son’svegliato / O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao / Una mattina mi son’svegliato / E ho trovato l’invasor”.

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