Desastres más o menos naturales

Vanidades, postureos, egos y el mercado rebosaron como la lava de un volcán en defensa del COAC. Cuando se sabe que es un solapado artefacto para hacer dinero más o menos opaco.

JOSE PETTENGHI ARTICULO

Biólogo y profesor.

Desastres más o menos naturales
Desastres más o menos naturales

El cambio de fecha del Carnaval' 22 ha desvelado asuntos que quedaban ocultos tras la hipocresía, las verdades a medias y las mentiras enteras.

El primero es que la prudencia pierde prestigio. A mí, en el fondo, me da igual porque ni canto, ni interpreto y ni siquiera postulo, pero se han oído cosas que parten un escalón. Personas que se dicen humanas, afectadísimas por si el carnaval es antes o después de comer.

Vanidades, postureos, egos y el mercado rebosaron como la lava de un volcán en defensa del COAC. Cuando se sabe que es un solapado artefacto para hacer dinero más o menos opaco. Y que dicho artefacto está subordinado al autor y a la agrupación.

Lo mismo la finalidad del COAC es que haya gente que pueda vivir de él. Guapos de plazoleta, barítonos de casapuerta, tiesos con corbata, autores de bufanda y pose rebelde, poetas poetísimos con su lírica para angangos… tienen el carnaval como medio de vida.

Y más: se evidencia que el conjunto de los carnavaleros es coincidente con el de los capillitas. Sospechoso. ¿El carnaval no es irreverente, transgresor y libre sin tapujos? Parece que no. Ahora hay carnavaleros ofendiditos, pues el carnaval coincidirá ¡con el Corpus!

Llorosos trinos de octavillitas lamentan que la nueva fecha impide ensayar en los colegios. Qué risa, con lo fácil que resulta alquilar un local de ensayo. Por no hablar de las subvenciones. Muchos se acostumbraron a poner la mano sin necesidad de dar las gracias. Pero claro, el propio ADN del carnaval, insumiso y libre, no casa demasiado con el decoro de la subvención y el premio. O una cosa u otra.

Incluso pude leer que la nueva fecha hará coincidir la fiesta con la Selectividad. Ya ves.

Todo a favor de ese Cádiz rancio y pemaniano que desayuna Carcomín, apolítico de derechas, devoto de placas y pregones, y de que en carnaval nada de criticar la precariedad laboral, el envejecimiento y la despoblación, la criminal turistificación, la pérdida de nuestra mejor juventud, el drama de la vivienda o el desánimo de la gente.

¿Algún día nos avergonzaremos de esto?

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