Paisaje capturado por Miguel Ángel López Moreno.
Paisaje capturado por Miguel Ángel López Moreno.

Tenemos un mundo precioso a nuestro alcance. Cada recodo del camino puede ser una sorpresa. Detrás de cada esquina podemos encontrar algo bello por lo que pararse un momento y regodearse con esa inyección de dopamina… hasta ese árbol muerto encaja en el paisaje. Y cada trazo de nube cumple su cometido. Y cada charco de lluvia que permanece en el camino es una maravilla plagada de vida. Y la tarde soleada después de las borrascas es una ventana de tibieza en la piel. Y es un privilegio rodear ese árbol muerto de la mano de esa chica que acompaña tus días y que te quiere. Tenemos un mundo maravilloso y es una pena que algunos hombres se empeñen en estropearlo todo…

… Esta es la realidad más cercana, la que nos encontramos al salir de casa, la que está llena de poesía. La realidad del árbol seco cerca del mar, la de las nubes después de la tormenta, la que debería influir en nuestro ánimo y ensancharlo hasta hacernos felices. Pero luego está esa otra realidad impostada, artificial y lúgubre. La que presagia cosas malas de la mano de hombres locos y egoístas…

Es la realidad de hombres que solo ven leña en el árbol seco y desprecian la silueta que dibuja delante de las nubes. La realidad de hombres que solo buscan poseer la tierra que lo sustenta, y rodearla de una cerca para decir que esa tierra es suya. Hombres que ordenan proteger el espacio de las nubes para que vuelen solamente sus propias aeronaves… y se apropian de los peces que se acercan a la orilla. Hombres que trocean el planeta y declaran cuántas parcelas son suyas… y olvidan que somos nosotros los que pertenecemos al planeta. Son hombres que han olvidado la poesía. Esa otra realidad, la que planean los hombres sin poesía, nos penetra y nos hace ser infelices. Son los que sobran…

No dejo de mirar esta foto y no dejo de rememorar ese momento, la tibieza del sol que cae, la presencia amable de la chica que te quiere… la maravilla de mundo que tenemos y la piara de imbéciles que nos gobierna.

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