Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez, durante una campaña electoral.
Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez, durante una campaña electoral.

Raro sería que las personas inscritas en Podemos Andalucía no compartiesen las propuestas para mejorar la vida de las y los andaluces, ya venga de Podemos Andalucía, de Podemos en Andalucía, o de Podemos en Australia. Raro sería dilucidar entre quienes hacen ahínco en defender Podemos en Andalucía y quienes lo hacen en demandar más soberanía de Podemos Andalucía por la bondad de su programa de gobierno. Desde luego habrá matices, incluso prioridades electivas, pero en lo fundamental la pulsión de cambio que representa el movimiento de Podemos, se llame como se llame y esté donde esté, se construye sobre la democracia, los derechos humanos, y contra quienes quieren, y en eso están, destruirla.

Raro sería que una opción defendiese las renovables y otra la energía nuclear, raro sería que una opción quisiese privatizar servicios públicos y la otra recuperar lo público. Raro sería que alguna de las dos opciones, la de Teresa Rodríguez o la de Isabel Franco, quisiese para Andalucía un modelo económico susanista y neoliberal, ese modelo que insiste en la desigualdad estructural e injusto en lo social, lo ambiental y en igualdad de género. No es raro, es imposible.

No, no se trata en este proceso de primarias para las elecciones autonómicas andaluzas de dilucidar entre el programa de la candidata Teresa Rodríguez y el de la candidata Isabel Franco. Se trata de ver quien decide no el qué, sino el cómo y el quién. Es clave porque el cómo y el quién decide sobre Andalucía. El quién es nuestra más trágica debilidad desde que ganamos la plena autonomía. El cuándo nunca llega porque el voto andaluz se ha usado en Madrid para negociar cosas de fuera de Andalucía.

No, no se trata desde luego de ver quién tiene la bandera andaluza más grande, si no de ver quien representa lo que la bandera significa con más determinación, con más libertad frente a decisiones externas y con más audacia. Imaginaos que la ley permitiese que la comunidad de propietarios pudiese entrar en vuestro cuarto de baño, no sólo a reparar la bajante general, sino además a cambiar el color de los azulejos o comprar el champú a su antojo sin tener en cuenta las características capilares de vuestra familia.

Eso es lo que las y los andaluces debemos dejar ya de consentir. Lo que nos afecta y quienes nos representan debe ser elegido aquí y desde los distintos “aquís” de aquí. Es lo que en estas primarias se está decidiendo en Podemos Andalucía, si las candidaturas las van a hacer desde la central a su antojo y querencias, en virtud de equilibrios de poder de otros lugares o las hacemos aquí, según nuestras prioridades. Si el programa va a ser federal dentro de un proyecto plurinacional o va a ser federal con Andalucía sirvienta de España.

En un momento en que las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina, si no ya saliendo del portal de al lado, dilapidar el proyecto de Podemos Andalucía representado por Teresa Rodríguez, debilitando lo que defiende, Adelante Andalucía, y consiguientemente su liderazgo, es liquidar por lustros la posibilidad de cambio en Andalucía. O sea despedir a Podemos de lograr un proyecto hegemónico de España. A ver cómo se comporta esta vez la inteligencia colectiva.

 



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