'Spexit', la plataforma antieuropeísta que pide salir de la UE.
'Spexit', la plataforma antieuropeísta que pide salir de la UE.

En un plis comenzaremos con el euroescepticismo. Y el problema será que con seriedad uno lo puede afrontar desde la desindustrialización espantosa de España, en los 80, o desde las mentiras orquestadas por oligarquías que controlan los algoritmos para que por nuestras cabecitas pensantes empecemos a ver, de un modo conspirativo, cómo Alemania no va renunciar a nada por nosotros.

Es curioso porque escuchas a Julio Anguita hablar sobre Maastricht y se queda uno embobado sin saber dar una réplica. Pero también está ahí la ultraderecha, la del contubernio, que se frotará las manos con la pérdida de soberanía a la que nos están sometiendo a manos de jueces progres que no entienden su España. Es curioso, en materia hipotecaria sin el TSJE estaríamos 20 años atrás, secuestrados, dentro de una legalidad mafiosa, por la banca patria. Esa que inventa cláusulas abusivas, las cobra robando y luego cuando tiene que devolver cantidades alude a quiebras sistémicas para que la economía liberal, esa que nunca interviene, les regale tu dinero. El de la sanidad y la educación.

Es espantoso cómo el sentimiento patriótico puede instalarse en ambos lados del tablero. Pero no pierdan el rumbo porque esto es un mundo globalizado o eso dicen. Todo es mejorable, pero no hay nada más estúpido que poner puertas al campo. Para muestra un botón, las frustraciones de la clase media impulsaron a Trump y a Boris. Aquí en España los más fanáticos del PP encontraron amor y comprensión en Vox, junto al populismo más barato que se apunta al caos y el desorden. Una tesitura de donde nace una falsa politización de memes, racismo y miedo.

El problema es la calidad del que sale a la calle, no salir a la calle. Y de nuestros verdaderos intereses y del conocimiento pleno de la palabra revolución. Veremos si en un solo año no nos volvemos más nacionalistas. Un síntoma de imbecilidad máxima. Porque nacer en un sitio u otro sólo es producto del azar.

Lo que no es cuestión de suerte es la pobreza. De la que, cada vez más, pienso que está completamente controlada y restringen, deliberadamente, las opciones para salir de ella, echando a pelear en pequeñas situaciones de transición a la clase media; los que quieren ser y tener parte del pastel con los que lo lograron. En esto de Europa es mala o buena no se pondrán los cuñados de acuerdo en Navidad. Y lo peor es que no importará si son más progresistas o neocon. Difícil cuestión, donde por regla general ganan las emociones frente a la razón, este tema encontrará un caldo de cultivo cojonudo.

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