Rivera y Sánchez, en una imagen de archivo.
Rivera y Sánchez, en una imagen de archivo.

En marzo de 2006 en el Teatro Tívoli de Barcelona se presenta el Proceso Constituyente como nuevo partido a Ciutadans de Catalunya nacido de una plataforma propiciada por 15 profesores universitarios y profesionales de diversos campos.

El proceso culminó en un congreso fundacional, celebrado en Bellaterra los días 8 y 9 de julio de 2006 y se eligió como presidente a Albert Rivera, un abogado de 26 años, y como secretario general a Antonio Robles, ambos al frente de un comité ejecutivo de 15 miembros. Este comité decide cambiar el nombre del partido a Ciudadanos, permitiendo que cada uno de los idiomas oficiales españoles los llamara traducido a su lengua.

En su segundo congreso, en junio de 2007, el partido se definió como de centro-izquierda y en 2017, diez años después se vuelve a redefinir como un partido liberal–progresista y aconfesional.

(Hasta aquí son datos necesarios extraídos de Wikipedia.)

El día 28 de abril de 2019 se celebran las decimocuartas elecciones generales españolas y los resultados hacen posible un pacto de izquierda moderada liderado por el PSOE y Cs conformando una mayoría absoluta con 180 diputada/os y, según mi opinión, se lograba el modelo de Gobierno deseado por una gran mayoría del pueblo español, además se daban las matemáticas que estos dos partidos habían subido 38 y 25 escaños, y el PP y UP habían bajado 71 y 24 escaños, es decir los ganadores habían sumado 63 escaños y los perdedores habían cedido 95 escaños.

El panorama era el perfecto, el gobierno que queríamos muchos millones de españoles además se veía reforzado por las estrepitosas caídas de la derecha y la izquierda radical. Pero no...

La misma noche electoral, los simpatizantes socialistas le dejan claro a Sánchez con gritos pelados y desafiantes que con Rivera NO, y el líder, ni les calle, ni les dice públicamente, delante de todos los medios de comunicación, que la política de pactos corresponde a la ejecutiva nacional y que no se descartaba por tanto ninguno.

Por otro lado, comparece Rivera y dice públicamente que deja por sentado que es el futuro líder de la oposición y que la única condición que vamos a poner es respetar la Constitución española y avanzar hacia la limpieza política.

A todo esto, los fundadores de Ciudadanos, y más concretamente Francesc Carreras, llamado el padre político de Rivera, le insta a que vuelva a las raíces de la fundación del partido y que negocie con el PSOE. Al recibir la respuesta negativa de su ahijado le llama adolescente caprichoso, desencadenando las dimisiones de los fundadores del partido y de otros personajes muy notorios como Javier Nart, Toni Roldán, Juan Vázquez y una interminable lista de abandonos que provocan que en las elecciones del 10 de noviembre de 2019 perdieran 47 escaños quedando solo con 10, además de propiciar la subida de Vox, y pasar a tener 52 escaños es decir 28 escaños más que en abril.

Moraleja: Lo que ya conocían los dos líderes políticos españoles sobre el Gobierno que queríamos una gran mayoría de sus conciudadanos lo mandaron a hacer puñetas dos eslóganes de su militancia inculta e interesada. Con Rivera NO y Rivera presidente. Esta vez, ni cara ni cruz: se quedó en canto y llegó el 10N y hasta nos quedamos sin la moneda para poder echarla a suertes.

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