En las elecciones andaluzas se está hablando de impuestos, más que en ocasiones anteriores. Mismamente, este sábado, Juanma Moreno anunciaba que se eliminaba el impuesto de sucesiones entre hermanos. El presidente andaluz dijo en un acto del PP en Granada que su plan es la bajada continua, frente a un Gobierno de España que "nos está friendo a impuestos".
Los impuestos funcionan en dos direcciones: son una carga obligatoria para ciudadanos y empresas, y sirven para financiar todas las políticas públicas. Cómo abordar este asunto es una diferencia radical entre postulados políticos de derechas y de izquierdas. Las diferencias se trasladan en mensajes que son la raíz de la política.
El problema está cuando se aborda en tiempo electoral. El actual curso político arrancó con anuncios de bajadas fiscales en Andalucía, nuevas deducciones, que justo ahora se han comenzado a aplicar al iniciarse la campaña de la renta. Y que va a coincidir de lleno con la precampaña y la campaña.
El asunto es delicado porque va al bolsillo de la gente, y a sus expectativas de vida. Juanma Moreno anunció hace meses deducciones fiscales en gimnasios y en gastos veterinarios, además de otras medidas en favor de personas celiacas, amén de otras como aumento de la deducción por alquiler para menores de 35 años. En total, la Junta contempla más de 60 millones de euros que dejarán de pagar los andaluces este año gracias a estos anuncios. E insisten en que son varias las bajadas acumuladas a lo largo de la legislatura.
Pero estos anuncios pueden generar en algunos votantes un efecto rebote, incluso cuando se esté viendo beneficiado. De primeras, los propietarios de mascotas van a agradecer poder desgravarse gastos veterinarios -solo algunos, y depende de circunstancias como que sea el primer año, o sea adpotado, por ejemplo-. Pero a la vez el contribuyente -y votante- se va a hacer la pregunta de por qué no desgravarse más por gastos sanitarios para miembros de la familia. Al igual que el contribuyente de 35 años ahora va a agradecer desgravarse más por el alquiler, se va a preguntar dentro de un año por qué no puede hacerlo ya con 36 años, si su problema en el acceso a la vivienda sigue siendo el mismo. Desde luego, en algún lugar hay que poner la frontera, pero al igual que genera aprobación, en esta materia no es difícil que pueda generar cierto rechazo o frustración.
No solo lo fiscal, directamente todo lo relacionado con lo económico en el votante puede generar el efecto contrario al deseado. Por ejemplo, en el mismo ámbito de la vivienda ocurre con la propuesta de María Jesús Montero de que la Junta adelante a los jóvenes el 20% de la entrada para comprar una vivienda. Los bancos, por norma, teóricamente, no deben ofrecer una financiación superior al 80%. La pregunta del votante, más allá de cuestiones competenciales y los debates que genere, será por qué algo así no se ha implementado antes, y en toda España, mientras Montero ha sido vicepresidenta del Gobierno.
Lo más importante de los anuncios electorales es cumplirlos si hay ocasión de gobernar. Pero harían bien los partidos en medir si lo que proponen les va a generar apoyos o, por el contrario, ciertas desconfianzas.
