Tatuaje.
Tatuaje.

Sabéis todos que cualquier situación familiar fatal tiene su nombre: si se mueren tus padres eres huérfano, si se muere tu marido eres viuda, si matas a tus padres es parricidio, también existe el termino infanticidio para cuando unos padres matan a sus hijos y, como final, la palabra genocidio, que es el exterminio de un grupo social por motivos varios (racismo, fanatismo religioso o político, etcétera).

Pero cuando unos padres pierden a un hijo, eso no tiene nombre, ni tiene que tenerlo y que nadie se atreva a ponerle nombre a ese dolor, esa cicatriz se lleva dentro de por vida y es a la única persona que recuerdas —sí o sí— todas las noches al acostarte y no poderle dar el beso, ese beso que te daba la calma, la seguridad y el asiento.

También tengo que decirle a todos los padres en esta situación, que las cicatrices que se llevan en el corazón hay que sacarlas fuera a tu piel a través de un discreto tatuaje que al menos puedas besar, abrazar, acariciar y agarrarte a él cuando te caes en la vida.

Hoy en día existe un numeroso grupo de famosos que han realizado un vídeo para buscar esa “palabra siniestra” que le ponga nombre al mayor dolor del mundo. Todo propiciado para el consuelo de los padres que sufren la muerte de sus hijos por cáncer y ya han propuesto a la Real Academia Española de la Lengua el término huérfilo, así como otros interesados por la causa proponen deshijados.

La verdad es que el único término existente en todas las lenguas del mundo que tiene nombre para este dolor es el hebreo antiguo y se llama hore shakul, que traducido al castellano significa duelo parental. Es más, en la Biblia, y más concretamente en el Libro de Jeremías, capítulo 18, versículo 21 se puede leer en esa lengua.

Desde que perdí hace 31 años a mi hija África recién nacida, pero bautizada y enterrada cristianamente, decidí lo comentado más arriba; que nadie le pusiese nombre a ese dolor tan dolorosamente doloroso porque, ¿para qué? Para que cuando te digan eres un huérfilo te venga ese recuerdo del momento más cruel.

Para finalizar entiendo que existan los términos huérfanos y viudas como definición de personas con derechos a ayudas sociales y asistenciales y que los términos parricidio, infanticidio y genocidio estén para definir y juzgar una conducta penalmente. En esta columna, la moneda no la tiro al aire porque da igual que caiga de cara, de cruz o de canto, porque ese dolor no debe tener nombre, sería antinatural.

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