Vacunando que es gerundio: la derrota del negacionismo
Vacunando que es gerundio: la derrota del negacionismo Candela Núñez

Se han conocido en los últimos días los datos comparativos de vacunación entre países a nivel mundial y resulta una agradable sorpresa conocer que en estos momentos España ocupa la cuarta posición en ese ranking de la esperanza que supone la vacunación de la ciudadanía. En la mayor parte de las Comunidades Autónomas la edad para solicitar la vacunación está ya por debajo de los veinte años y eso es una buena noticia sin lugar a dudas. 

 Resultaba realmente desesperanzador que en los últimos dos meses el grupo de edad donde el número de contagios había impulsado la quinta ola fuese precisamente el de los más jóvenes. Por eso la ofensiva de vacunación emprendida por las distintas administraciones, Gobierno de España y Comunidades Autónomas, se ha convertido en el mejor instrumento para surfear con éxito esa nueva ola llegada de la mano de la variante Delta fundamentalmente. Y todo ello  en una batalla informativa sin cuartel contra el negacionismo irresponsable de seudocientíficos y otras especies con ganas de tener su minuto de gloria.

 La confusión originada por esa minoría negacionista ha conducido a un final trágico a bastantes de las personas que se han acogido a esa manera indolente de ver la cara más cruel de la pandemia provocada por el Covid-19. Los datos de fallecidos en los últimos tiempos en nuestro país arrojan un buen número de no vacunados y eso nos tiene que afianzar en el combate contra ese credo suicida en demasiadas ocasiones. Por ello el Vacunando que es gerundio de las autoridades sanitarias se ha convertido en la mejor medicina, y nunca mejor dicho, contra los profetas antivacunas.

 Y a todo ello habría que añadir el inicio de las pruebas en humanos de la primera vacuna española aunque haya ocupado menos espacio mediático que las lagrimas de Messi o la ola de calor que está convirtiendo España estos días en la sauna ibérica con el consiguiente incremento del precio de la luz que es como el rayo que no cesa. Porque estamos asistiendo a prácticas de las eléctricas, ayer se conoció que Iberdrola estaba vaciando pantanos para producir energía hidráulica, probablemente la más barata, para venderla al precio de la más cara tal como establece el actual sistema que necesita de una reforma más que urgente. Esta cuestión sí que necesitaría una actitud negacionista primero del Gobierno y con él de toda la ciudadanía. El “basta Ya” a la escalada vertiginosa del precio de la luz es una tarea ineludible que hay que acometer sin dilación porque muchas familias están pasando de la pobreza energética a la indigencia social con el consiguiente riesgo de alteración de la convivencia.

 Visto lo visto no es de extrañar la iniciativa del pueblo de Algar pidiendo que “las charlas al fresco” se reconozcan como Patrimonio de la Humanidad. La reivindicación, cargada de nostalgia popular, lleva camino de convertirse en una especie de símbolo de la lucha contra el encarecimiento del precio de la luz ahora que el aire acondicionado se está convirtiendo en un artículo de lujo.

 

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