Segundas vueltas siempre fueron buenas

La segunda vuelta electoral obliga a los partidos a retratarse sin los “ni muerto” de la primera y permite al ciudadano discernir de manera más clara si se va a hacer un uso de su voto acorde a su intención

Patricia Cavada en el Ayuntamiento de San Fernando.
Patricia Cavada en el Ayuntamiento de San Fernando. MANU GARCÍA

Suele afirmarse con bastante frecuencia en la vida en general y en la política en particular que segundas partes o vueltas nunca fueron buenas, pero viendo la fragmentación de los resultados electorales convendría hacérselo mirar, sobre todo para evitar el descreimiento creciente de buena parte de la ciudadanía para con el sistema democrático.

Y viene esto a cuento porque en el momento que esta columna se publica estamos a escasas horas de la constitución de los ayuntamientos surgidos de las últimas elecciones. Y más allá de mayorías absolutas claras de Partido Popular y PSOE, Cádiz y Jerez para los primeros y San Fernando o San Roque para los segundos, buena parte de las nuevas corporaciones van a ser fruto de acuerdos todos ellos legítimos, pero algunos difícilmente explicables  como es el caso de aquellos en los que no se va a respetar la lista más votada, caso de Sanlúcar para el PP y Ubrique o Tarifa y algunos más para el PSOE.

Porque resulta chocante oír durante la campaña como lideres nacionales de partidos políticos hablan de respetar la lista más votada y minutos más tardes de iniciarse el recuento ya están planteando pactos en sentido contrario. Y pensarán los lectores que todos hacen lo mismo, pero desgracia de muchos no deja de ser consuelo de tontos. La solución a este problema de los pactos contra natura a priori no es otra que la reforma del sistema electoral para establecer en nuestro país la segunda vuelta en caso de ausencia de mayorías absolutas.

La segunda vuelta electoral obliga a los partidos a retratarse sin los “ni muerto” de la primera y permite al ciudadano discernir de manera más clara si se va a hacer un uso de su voto acorde a su intención. Desde luego no es la segunda vuelta la panacea que soluciona íntegramente el descrédito de la política o de los políticos, pero pienso que podría hacer mucho por una mayor participación ciudadana en los procesos electorales.

Pero no quiero evitar con esta reflexión una mirada al mapa político municipal en la provincia a partir de hoy. Porque si ya los resultados pusieron de manifiesto el 28M que los errores de la campaña socialista, obviando la puesta en valor de la gestión de sus alcaldes y alcaldesas, habían otorgado resultados contundentes al PP con mayorías absolutas en las tres ciudades principales de la provincia, quedaba mucho por pactar a la vista de los resultados en bastantes municipios. La mayoría absoluta de Cavada en San Fernando, donde el rojo partidista se torno verde candidatura, la posibilidad, como así ha ocurrido, de pactos con IU en Chiclana y Sanlúcar para mantener alcaldías de izquierda, no terminan de confortar el ánimo de quienes defienden políticas de progreso.

Una mirada al litoral de la Janda, con Andalucía x Sí gobernando Barbate y Conil en compañía del PP y candidaturas locales, o el caso de Tarifa con un partido local de nueva gestación coaligado con los populares pueden arrojar dudas sobre la moderación urbanística que ha caracterizado a alguno de estos ayuntamientos. Podría ocurrir que estas nuevas corporaciones, tan atípicas en su naturaleza política, se alinearan con la nueva ley urbanística andaluza, la LISTA vaya nombre, en una conjunción planetaria cercana al apocalipsis especulativo.

Buena oportunidad la de Antonio González en Vejer, José María Román en Chiclana y Patricia Cavada en San Fernando para demostrar que también en desarrollo urbanístico otro mundo es posible. Y todo ello con una Diputación Provincial que se anuncia de mandato popular con el acuerdo suscrito con 100x100 La Línea, acuerdo que algunos no creían posible y que yo tenía claro desde el minuto uno. Esto sin lugar a duda puede añadir dificultades a los municipios con gobierno socialista y probablemente haya sido uno de los argumentos utilizados por el Partido Popular para firmar pactos en Arcos, Ubrique, Villamartín, etc.… 

Corren malos tiempos para la lírica y para los alcaldes y alcaldesas progresistas, pero cabe recordar que más duro fue 2011, de ahí que algunos y algunas hayan decidido ya que abandonada la lírica toca ahora la épica.

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