Cayetana Álvarez de Toledo en una instantánea de TVE.
Cayetana Álvarez de Toledo en una instantánea de TVE.

No, no se trata de ninguna errata, el título es correcto al menos formalmente, otra cosa bien distinta es que sea correcto lo que pasa en Layetana y lo que dice por esa boquita la señora marquesa del PP.  Y es que ambas se retroalimentan, lo que pasa en Layetana da munición casi diaria a Cayetana para alimentar su mensaje incendiario, y por otro lado las palabras de Cayetana sobre el conflicto catalán  enardecen los ánimos, ya de por si ardientes, de los okupas incendiarios de la convivencia ciudadana que han hecho del asedio a la Jefatura Superior de Policía su oscuro objeto de deseo.

Pero no sólo del conflicto catalán se alimenta el discurso belicoso de Cayetana, esa especie de musa de la confrontación que ha inspirado la última versión del Pablo Casado, porque en la noche de ayer y en el primero de los debates electorales ha vuelto a su mantra antifeminista: “no todo lo que no sea un sí es un no”, y a otra cosa mariposa.  Las consecuencias parecen haber tomado forma en su sustitución por Ana Pastor en el próximo debate televisivo, parece que la derecha sensata toma el relevo de la derecha desbocada, hiriente y barriobajera, todo sea por la buena marcha de las encuestas que de cosmética también vive la política sobre todo en tiempos de urnas.

Y si la cosmética electoral es importante no menos lo es esa especie de ingeniería de redes sociales  que hunde sus raíces en la creación del mitoTrump y que fue capaz de convencer a una mayoría de británicos de que la vuelta a los tiempos del Imperio era mejor solución que la convivencia europea. Desde que pude ver la película Brexit observo las redes sociales bajo la impresión de que alguien está queriendo quebrantar mis convicciones políticas convirtiéndome en  un alienado que puede actuar ante las urnas con la inconsciencia de un  individuo abducido por los perfiles falsos de Facebook, y es que para desgracia de la libertad y la democracia Steve Bannon ha creado escuela y en España tiene algunos alumnos aventajados.

Pero volvamos al debate televisivo lleno de momentos para la historia, para la buena y la mala historia. Superado el momento obsesivo de Cayetana con su mano dura para Cataluña y su guante de seda para los maltratadores quedan  para el recuerdo la monumental “cobra” de Aitor Esteban al ultraderechista Iván el terrible o el consabido y reiterado alegato antiSanchez de la señora Arrimadas, sin lugar a dudas una adicta empedernida de esos  patéticos argumentarios que les están llevando de victoria en victoria hasta la derrota final. A Irene se le veía feliz, nadie de Errejón en el plató , por fin solos como si fuese un preludio de lo que puede ocurrirles el próximo domingo a lo que ella se mostraba totalmente ajena en su burbuja televisiva. Y Adriana, pobre Adriana,  un angustiado remake de Gary Cooper en “Sólo ante el peligro”, dudando para sus adentros si emular al General Custer en la batalla de Little Big Horn o a los marines americanos de “Black Hawk derribado” en las calles de Mogadiscio. Es lo que tiene la purpura del poder, que todos la desean por igual, el precio que haya que pagar es lo de menos

 

 

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