Feijóo o el arte de profetizar el pasado

La visita del responsable popular se convirtió una vez más en un episodio lamentable de improvisación y desconocimiento de la realidad

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su visita a Jerez.
14 de febrero de 2026 a las 07:00h

Que Feijóo es un maestro en el arte de profetizar el pasado es una verdad universalmente aceptada, por mucho que dicha consideración encierre una grave contradicción conceptual desde el punto de vista de la construcción lingüística. Nadie como él para afirmar con carácter de previsión de futuro lo que ya es realidad cumplida en el pasado, y basta con referirse a su más reciente declaración en la periferia rural jerezana para comprender a la perfección este rasgo inquietante en la personalidad de quien aspira a gobernar España.

En su tardío viaje a tierras jerezanas para fotografiarse con todo el escalafón gobernante del Partido Popular, desde Juanma Moreno hasta la alcaldesa jerezana pasando por la jerezana presidenta de la Diputación y el también jerezano consejero de Presidencia, Feijóo puso de nuevo en el escenario mediático su capacidad para profetizar lo ya ocurrido cuando conminaba a revisar las presas de nuestra tierra, cuyas fortalezas y debilidades, más las primeras que las segundas, había puesto ya en evidencia el tren de borrascas que hemos venido padeciendo.

Pero al hombre cualquier licencia expresiva más allá de su veracidad le viene bien para trasladar la visión tenebrosa en la que él y sus asesores quieren situar mentalmente a la ciudadanía. De otra manera no se explica ese afán por vincular la seguridad de las presas con el apagón del pasado año o el accidente ferroviario de Adamuz, eventos todos ellos sin una conclusión cierta en sus investigaciones hoy en día, pero que al parecer el señor Feijóo, como buen profeta del pasado, está en condiciones de atribuir a la gestión del Gobierno, digan lo que digan las comisiones de investigación.

Y su propuesta de revisión de las presas ha obviado, al parecer inconscientemente, que es su estado mental más frecuente, que la persona que le acompañaba, el señor Moreno Bonilla, es el máximo responsable de todos esos embalses de la cuenca Guadalete-Barbate donde se han producido las más graves inundaciones. Pero es que este hombre, con tal de disparar contra Sánchez y su Gobierno, es capaz de matar hasta al pianista.

La visita del responsable popular se convirtió una vez más en un episodio lamentable de improvisación y desconocimiento de la realidad, otro tiro por la culata de ese equipo de asesores que le están llevando de victoria en victoria hasta la derrota final, mientras él sigue encantado con esa distracción de profetizar el pasado disfrazado de Abascal.