El líder del PP, Pablo Casado, vuelve a casa por Navidad.
El líder del PP, Pablo Casado, vuelve a casa por Navidad.

Nos encontramos estos días en el inicio de lo que se ha dado en llamar la sexta ola del covid de la mano de una nueva variante, la ómicron, que como todas las anteriores viene a poner en jaque a cada uno de nosotros que nos las prometíamos muy felices después de completar nuestra pauta de vacunación. El contagio y la posterior evolución en forma de hospitalizaciones e ingresos en UCI parecía ya patrimonio exclusivo de los no vacunados por cuanto los contagios afectaban fundamentalmente, aunque no en exclusiva, a ese colectivo rebelde.

Pero la situación ha empeorado con la llegada de esa nueva variante y el horizonte de celebraciones navideñas, familiares y sociales, se ha vuelto a ensombrecer. De nuevo la hostelería aparece como el sector más afectado en este rebrote y la sanidad comienza a sufrir un estrés que creían había quedado atrás. Ahora es cuando cabe preguntarse si el despido de más de 8.000 sanitarios de la Sanidad pública andaluza no fue una falta de previsión osada buscando tan sólo y de manera imprudente la reducción del gasto público en el cuidado de nuestra salud. Ahora al consejero Aguirre le toca improvisar, dando marcha atrás en sus argumentos triunfalistas de hace escasamente dos meses, y buscar médicos y enfermeras/os hasta debajo de las piedras. Es lo que tiene que el covid, por desgracia, haya vuelto a casa por Navidad.

Y quien también parece haber vuelto a casa por Navidad, a la casa de las dagas voladoras e este caso, es el líder del Partido Popular Pablo Casado, emparedado políticamente entre la rebeldía de Díaz Ayuso y el discurso bronco y ultramontano de Vox. Si analizamos sus últimas comparecencias parlamentarias, y también la de sus portavoces Casado ha adoptado la estética  trumpista en lo que a la forma y el fondo se refiere. La utilización de un lenguaje impropio del decoro parlamentario así lo confirma en bastantes ocasiones, Casado parce estar dilapidando el capital de su formación en colegios de elite utilizando un estilo barriobajero impropio de quien pretende gobernar España. Es ahí donde la presión inconsciente del lenguaje chusco de Abascal y los suyos se manifiesta con mayor contundencia.

Y si las formas delatan esa deriva trumpista que han impuesto sus asesores, el fondo viene a confirmarlo de manera aún más contundente. El tema tan en boga en el discurso popular sobre los abusos a menores tutelados en Baleares recuerda el mensaje conspiranoico del ala más radical del trumpismo que hablaba de una red de trata de menores por parte de líderes demócratas con sede en una pizzería de Nueva York. Parece que Casado es incapaz de dominar la presión a la que le someten Díaz Ayuso y Abascal y ha encontrado en el lenguaje chabacano y las teorías conspiranoicas la válvula de escape para sus males, que no son pocos.

Y quien también vuelve a casa por Navidad es el Partido Socialista de Cádiz, que celebra este fin de semana su congreso provincial para elegir la dirección que tendrá la responsabilidad de afrontar las citas electorales que se avecinan. Ruiz Boix ultima en estos momentos el núcleo duro de su equipo con un secretismo cercano a la omertá siciliana, señal de que no le está resultando fácil conjugar intereses tan diversos dentro de su propio grupo y además integrar los restos del irenismo y del romanismo. La película, obra maestra del suspense, se estrena el próximo domingo y mientras tanto: “Silencio, se rueda”.

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