Presunta explotación laboral, alcohol y depresión: los 'youtubers' son los nuevos ídolos por abatir

El fenómeno de la fama labrada en internet revela una enorme deshumanización entre esos mismos que les alzaron. El jiennense 'SrFortfast' revela que ha pensado en el suicidio tras una polémica apenas 48 horas después del de otro norteamericano

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Licenciado en Periodismo y Máster en Comunicación Institucional y Política por la Universidad de Sevilla. Comencé mi trayectoria periodística en cabeceras de Grupo Joly y he trabajado como responsable de contenidos y redes sociales en un departamento de marketing antes de volver a la prensa digital en lavozdelsur.es.

El 'youtuber' y cómico 'SrFortfast', en el vídeo en el que ha revelado que pensó este fin de semana en acabar con su vida.
El 'youtuber' y cómico 'SrFortfast', en el vídeo en el que ha revelado que pensó este fin de semana en acabar con su vida.

El canal de SrFortfast es el de un jiennense que se hizo famoso en la plataforma YouTube haciendo entrevistas en botellones a jóvenes que no estaban en su mejor momento. "No te das cuenta", dice el joven en un vídeo a modo de catarsis publicado este fin de semana, "pero al final es un infierno". La rentabilidad del canal, al que comienzan a subir contenido por simple entretenimiento y se convierte poco a poco en sus trabajos, es las tripas del negocio. "A veces hay que hacer cosas por ganar visibilidad", reconoce con el tiempo. Eso es: grabar en una sala X, realizar preguntas de tipo sexual a chicos y chicas aprovechando que están borrachos, etc.

Hace unos días, un ex empleado le acusó de explotación laboral. Que cobraba 1,5 euros la hora por editar vídeos. Y que cuando el trabajo no salía como el protagonista quería, se producían mensajes denigrantes. Son audios hechos públicos que muestran mucha rabia. En realidad, en el fondo, se muestra cierta incapacidad de exponer la vida públicamente a tan tempranas edades, la presión social y autoimpuesta de no fallar, el delirio de ser siempre un poco mejor que la vez anterior, y una cierta humanidad en culpar a los demás de las incapacidades de uno.

Los yotubers, en general, no son ricos. No más que algunos cómicos o futbolistas de segunda línea. Viven con una exposición más acusada que otros perfiles como deportistas de alto nivel. Hay algunos que llenan la cuenta corriente, pero luego hay una clase media que gana para llegar a fin de mes. Les paran por la calle como músicos, pero llegan a una industria recién nacida sin estructura para crear la burbuja que acompaña a la cultura o el deporte. Son críos que han tenido un éxito individual y que nadie sabe cómo gestionarlo. "Son las ocho y pico de la mañana y no he dormido aún", expresa en el vídeo. "Me he tomado media botella de whisky y he pensado en...".

https://www.youtube.com/watch?v=ARD6I7PBeu8

Los mensajes de odio hacia Fortfast son parte de una ruptura entre lo humano y lo digital. Le desean la muerte como un juego. Alguien filtró su número de teléfono y le acosaron en el móvil. En un vídeo expiatorio, cuenta que la terrible caída de verse acosado le ha llevado a pensar en el suicidio este mismo fin de semana. Sólo un par de días antes, un youtuber norteamicano de 31 años lo hizo, tras caer en una depresión. Era un sencillo jugador online al que le fue bien en lo suyo, siendo uno de los más reconocidos en los eSports. Pero a muchos no les pareció bien y ejercieron un maltrato continuo, una broma de internet.

Mientras la sociedad lleva años lamentando que estrellas jóvenes se dejen llevar por alcohol o drogas, mientras es testigo de la bajada de rendimiento de deportistas de alto nivel cuando la fama les rodea, mientras la lista sigue creciendo, el nuevo fenómeno de los ídolos de internet revela un nuevo formato: el acoso público y desbocado. Si alguien amenazó de muerte a Kurt Cobain, lo haría probablemente a través de cartas anónimas. Hoy no. Hoy se mandan mensajes de móvil. En el trasfondo, un reproche social y objetivable: las malas condiciones de trabajo que un jefe veinteañero impuso a otros jóvenes cuando intentó sacar adelante una pequeña empresa y se dio de bruces con la realidad. La productora no salió bien. Reconoce que hizo cosas mal. Las hizo.

https://twitter.com/StreamFran/status/1279081009837936641

Quizás no haya aprendido lección alguna y sus 13 minutos frente a la cámara con las lágrimas saltando fuera impostado. Porque eso creía mucha gente. Después de ser durante años el que revelaba miserias humanas, indica el alto grado de espectacularización de la vida al que pueden caer los consumidores de estos contenidos. Casi todas las respuestas, después de soltar que había pensado en el suicidio, iban en su contra. Es la deshumanización más absoluta, el no conceder la duda al menos de que el sufrimiento generado por los espectadores puede fundamentar un desenlace trágico. Y que explotar laboralmente no debe conducir al suicidio (nada lo hace, la terapia debe ser la vía de salida), porque entonces estarían los cementerios a rebosar. Solo que este jefe, pensaban, era un cibercolega simpático y con gracia.

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