Y después de la incógnita de 'M. Rajoy', llega... ¿quién será el tal 'Javier Are.' de los papeles de Bárcenas?

"Somos cientos de miles de militantes, desconozco si hay otro Javier Arenas", dijo Javier Arenas

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Licenciado en Periodismo y Máster en Comunicación Institucional y Política por la Universidad de Sevilla. Comencé mi trayectoria periodística en cabeceras de Grupo Joly y he trabajado como responsable de contenidos y redes sociales en un departamento de marketing antes de volver a la prensa digital en lavozdelsur.es.

Javier Arenas, en su declaración ante la Audiencia Nacional, este martes.
Javier Arenas, en su declaración ante la Audiencia Nacional, este martes.

El juicio que determinará si existía o no una caja B en el PP está dejando momentos que pueden pasar al imaginario colectivo de nuestro país. Porque se juzga si el segundo partido que más años ha gobernado desde que volviera la democracia tenía o no un sistema no ya para tener dinero ilícito a usar en campañas electorales y pagar a sus dirigentes sobresueldos en negro, sino si tenía un sistema para captar dinero ilícito. Dinero que provendría de concursos públicos amañados en ayuntamientos y comunidades autónomas. Un sistema para enriquecerse a costa del dinero de los contribuyentes, y que significa también otra pregunta evidente que se escapa en la maraña de judicialización: ¿se dedicaron esos gobiernos a realizar obras públicas o financiar proyectos con el único fin de llevarse un 3, 4 o 5% en sobres?

Pongamos el caso de que un gobierno anuncia la construcción de un polideportivo. ¿Podía pagarse? ¿Se hacía solo por la foto, se hacía por invertir en bienes de uso de la gente, o se construían para que el político de turno tuviera su sobre? Eso es la Gürtel, y eso habla no ya de un puñado de chorizos, de manzanas podridas, sino de todo un tiempo, el de las vacas gordas previo a la gran caída de 2008, que fue mucho más dura en España que en otros países entre otras cosas porque había administraciones que fiaban sus ingresos a las recalificaciones de terrenos. Y ese dinero iba a macroproyectos de dudable uso. ¿Nos ha convertido ese sistema en un país de segunda? ¿Qué habría sido de nosotros sin esa realidad?

Y conste que esa política de gasto de gatillo fácil no es solo del PP. El PP solo era el que gobernaba en muchos territorios. Y el PP era el que, presuntamente, había montado una organización paralela que le permitió a su tesorero, Luis Bárcenas, tener más de 50 millones de euros en Suiza, que serían suyos o serían del PP. Hablamos también de otros muchos gobiernos que cayeron en ese populismo del gasto. Esas instalaciones, construidas muchas en la primera década de este siglo, no han tenido en muchas ocasiones el mantenimiento adecuado, por falta de fondos públicos, y llegará un momento en que España arrastre la necesidad de renovar a mansalva. Para entonces, la imagen de instalaciones modernas volverá a ser la de las ajadas, envejecidas, y quedará una imagen de desarrollismo del pasado si las cuentas públicas no se van saneando.

En esas, la estrategia del PP pasa por ser la del mal menor. Inamovible desde 2013, último giro del discurso, cuando Mariano Rajoy pronunció en el Senado un discurso dirigido a esos casos de corrupción que insistía hasta entonces que quedarían en nada. Los Correa y los Bárcenas del partido le fueron creciendo y la presión habría hecho caer su Gobierno de no ser por la mayoría absoluta cosechada en 2011, y prueba de ello es cómo el mismo Congreso que en 2016 le había hecho presidente le retiraba el apoyo dos años después en una moción de censura.

La estrategia contiene tácticas de dispersión, de tratar de evitar titulares y dar patadas adelante. El daño político al PP más importante de estos casos de corrupción ya está hecho en gran medida. Por eso, Javier Arenas, ex ministro de Aznar y máximo dirigente del PP andaluz durante años, se ha valido del lujo de decir en sede judicial que no sabe quién es Javier Are., la anotación en los papeles de Bárcenas que apunta a él como posible beneficiario de un dinero ilícito. Es el nuevo M. Rajoy, que quién sabe quién será y por qué habría recibido dinero de Bárcenas. 

Lo preocupante es que el PP se valga de este tipo de tesis que se adentran en una enorme obscenidad. Lo preocupante es que no haya un discurso regenerador dentro del partido, de romper con barones salpìcados, de que Casado esté feliz con la herencia de aquellos años. Es la arrogancia de Aznar en la entrevista concedida a Jordi Évole. Porque sin una verdadera revisión de lo que ocurrió, existe el riesgo de que se repita no ya casos de corrupción, que eso estará en la bondad de cada cual, sino en reconocer que el PP fue partícipe de una política de boom, de burbuja, que lastra hoy a nuestro país. Más le valdría al PP reconocer la existencia de esa caja B, porque el dinero de Bárcenas salió de algún lado y porque a algún lado iba el dinero recaudado en la ya condenada trama Gürtel, y dar la lección por aprendida. Que en 2021 tengamos que seguir escuchando palabras como las de Arenas es indignante.

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