Cuatro cosas del debate de Trump y Biden que parecían de la política española y se dirían Sánchez y Casado

El debate entre los candidatos a la presidencia estadounidense revela 'tics' propios de la política nacional

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Pablo Fdez. Quintanilla

Licenciado en Periodismo y Máster en Comunicación Institucional y Política por la Universidad de Sevilla. Comencé mi trayectoria periodística en cabeceras de Grupo Joly y he trabajado como responsable de contenidos y redes sociales en un departamento de marketing antes de volver a la prensa digital en lavozdelsur.es, donde suelo encargarme de informaciones relacionadas con política y con salud, especialmente durante la crisis sanitaria, además de otras muchas crónicas y reportajes sociales propios de la línea de este medio.

Un momento del debate Trump Biden en 'Fox News'.
Un momento del debate Trump Biden en 'Fox News'.

La madrugada de este martes se celebró en Estados Unidos el primer debate presidencial entre los candidatos del Partido Republicano y del Partido Demócrata, Donald Trump y Joe Biden. El presidente actual contra el ex vicepresidente de Obama. Si algo resume la hora y media de refriega fue el tono bronco y maleducado de ambos. Trump interrumpió varias decenas de veces a Biden mientras hablaba. Éste acabó llamando "payaso" al presidente.

Pero, de todo ello, llama la atención cómo cuestionesque parecen solo propias de la política española tienen su reflejo en los mismos clichés en la política estadounidense. Son situaciones comparables que hacen ver, quizás, que España no es tan especial sino que, más bien al contrario, la política tiene ya denominadores comunes a la baja, y que el nivel sea tan bajo ya allí como aquí.

  1. La renovación del Poder Judicial

    El debate comenzó con una de las más evidentes. Mientras en España, PP y PSOE principalmente están peleando por la renovación del Poder Judicial, que ha cumplido ya su tiempo y seguía en situación del ya veremos cuándo, en Estados Unidos falleció hace unas días una juez de la Corte Suprema (que sería similar a lo que aquí representan el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional juntos, e incluso también el Tribunal de la Unión Europea y el de Luxemburgo) y corresponde al presidente nombrar sustituto con la aprobación del Senado. Al final, la balanza en favor de jueces conservadores y demócratas la decide en qué periodos presidenciales se mueren más jueces. La cuestión es que Trump ya consiguió nombrar a un juez acusado de abusos sexuales, y ahora, cuando apenas quedarían tres meses para acabar su mandato si pierde las elecciones, está decidido a nombrar la sustituta de una juez progresista con una juez muy conservadora y antiabortista. Los demócratas dicen que debe esperar a que pasen las elecciones, aunque hace cuatro años, cuando Obama abandonaba el poder, ya intentaron hacer la misma jugada.
     
  2. El tono bronco

    Si recuerdan el famoso "ruin" que Rajoy le lanzó a Pedro Sánchez, multiplíquenlo por 10. Les queda aún por adelantarnos, por ejemplo, con continuas aseveraciones en las que llaman al presidente español "asesino" por la crisis del coronavirus. Sin embargo, ver a todo un veterano de la política, casi gentelman como vicepresidente, llamar "payaso" a Trump fue una sorpresa. "Que te calles, hombre", le decía cuando el presidente le interrumpía. Éste, por su parte, dijo que a su hijo lo echaron del Ejército y alimentó lo que parece un montaje de Trump para atacar las relaciones de Biden Jr. en Europa del Este, toda vez que Trump pidió a Ucrania que hiciera la guerra sucia declarando lo que al republicano le interesaba.
     
  3. La crisis sanitaria: "Usted lo sabía"

    Que cualquiera que esté en un gobierno deberá responder de cómo gestiona esta crisis sanitaria es más que lógico. Biden usó unas declaraciones de Trump al periodista Bob Woodward (quien destapó el Watergate, que costó la presidencia a Nixon), en las que reconoce que en febrero ya sabía de la gravedad y que decidió no asustar a la gente. Eso lo dijo Trump en la Casa Blanca. Éste asegura que antes de final de año tendrá una vacuna. Biden le dijo que eso es mentira, que no puede prometerla, y que pasarán años hasta que se la puedan poner todos los americanos. Trump indicó que mejor él que Biden para gestionarlo, que Biden le llamó racista por cerrar la llegada de aviones de otros países y que la economía se está recuperando de aquel golpe; el demócrata le culpó directamente de los 200.000 muertos. 
     
  4. El morado Bernie Sanders

    Bernie Sanders no tiene coleta, claro. Es un hombre con apariencia de abuelo que trató de obtener la nominación por el Partido Demócrata contra Clinton, hace cuatro años, y este contra Biden, fracasando en ambas. Hay que decir que obtener la candidatura por un partido con el se tiene simplemente algo de sintonía es normal, pero que en realidad están tan lejos Biden e Iglesias como el PSOE y Podemos, probablemente, solo que ambos más desplazados a la derecha en términos europeos, toda vez que Sanders apenas quiere una seguridad social digna, mientras que Biden algo así como mejorar el sistema privado. La cuestión es que Trump le dio a Biden en varias ocasiones que estaba atado porque no podía decir lo que pensaba, pues perdería votos a su izquierda, la "izquierda radical". Biden pidió a Trump que condenara el Ku Klux Klan y las milicas ciudadanas frente al movimiento antirracista en las calles, Trump contraatacó hablando de una supuesta organización denominada Antifa, que en realidad no es más que un movimiento ideológico de izquierdas, pero no una banda terrorista, como deslizó. Ambos se echaron en cara sus afinidades con los extremos. 

En resumen, si la politica internacional enseña algo es que no somos tan especiales. Es algo así como las canciones de Maná tras una ruptura, o de Alex Ubago. No consuela necesariamente, pero al menos sabes que lo que te está pasando a ti le ha pasado a otros.

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Comentarios (1)

César Hace 3 meses
La disputa entre Trump y Biden respecto de la renovación ahora (o no) de la vacante en el Tribunal Supremo tiene su verdadera causa en que ambos tienen intención de no aceptar el resultado electoral en el supuesto de que no ganen; y, en esa eventualidad, es el Tribunal Supremo quien tiene la última palabra (como ocurrió cuando Gore no aceptó la victoria de Bush hijo), quien decide si se hace un nuevo recuento de votos, si hay que anular todo o parte del voto por correo por fraudes y quien,
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