De todos y para todos

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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Escribo las líneas de esta tribuna horas antes del más que previsible fracaso en el primer intento de investidura de Pedro Sánchez como presidente de la Nación. Y en el horizonte se recorta la imagen de una nueva derrota en su segundo intento, derrota de la que todos tratarán de sacar tajada política y futuros réditos electorales.

Pero nos olvidamos que entre dimes y diretes, entre corruptelas y “tú más”, entre izquierdas, derechas, centros, castas, radicales, etcétera, etcétera, la casa sigue sin barrer y el desgobierno continúa.

Hoy 3 de marzo es el Día del Empleado Público. Del funcionariado denostado por este y anteriores gobiernos, de muy distinta ideología (o eso dicen), pero que siempre atizan la misma piñata cuando de recortes se trata.

Solemos etiquetarlos como enchufados, vagos, vivelavidas y demás calificativos que, en tiempos de bonanza te sirven para hacer un chiste, y en tiempo de crisis, sin embargo, solivianta al personal que los considera unos privilegiados.

Olvidan los que así acusan, que funcionarios hay de todo tipo, y que como en todos lados cada cual es de su padre o de su madre. Que los habrá vagos y enchufados, no lo dudo. Pero que la inmensa mayoría oposita, estudia, sacrifica horas de su vida por adquirir una estabilidad laboral y todo ello sin padrino que lo mantenga, es una obviedad fuera de toda duda. El problema es que en este país pagan justos por un solo pecador, y así nos luce el pelo.

Policías, bomberos, profesores, personal sanitario, personal de Justicia, personal de limpieza y mantenimiento en nuestras calles… el  verdadero pilar laboral que vertebra la sociedad actual la componen los empleados públicos de las distintas administraciones, que realizan un encomiable trabajo para no dejar caer al suelo a la población, a pesar de los bofetones que la clase política les regala cada vez que toca apretar el cinturón del Estado un agujerito más.

Y quizás va siendo hora de empezar a dar las gracias a todos estos colectivos que, contra viento y marea, han luchado por nuestra seguridad, por nuestra salud, por nuestra educación y contra la corrupción a pesar del politiquillo de turno trate de colgarse con cinismo esa medalla.

Empleados de lo público, por lo público y para el público. Ellos y solo ellos son los únicos responsables de que durante estos seis últimos años de crisis el país no se nos haya ido al mismísimo carajo (con perdón).

Feliz Día del Empleado Público, pues.

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