¿Todo a la basura?

Me temo que la sociedad digital nos está diciendo que sobran muchos objetos cercanos y propios y bastantes personas en el mundo

Libros en una estantería.
12 de abril de 2026 a las 10:07h

Según me indican los tiempos actuales, estoy rodeado de cosas prescindibles, al margen de que yo mismo he sido siempre prescindible -dicen que nadie es imprescindible- y por las actuales calendas parece que lo soy aún más. Me temo que la sociedad digital nos está diciendo que sobran muchos objetos cercanos y propios y bastantes personas en el mundo. 

Los libros a la hoguera

Debo tener en casa unos cuatro o cinco mil libros. A pesar de que me he jubilado sigo necesitándolos y los precisaré mientras conserve uso de razón y fuerza psíquica. En ocasiones los miro y me pregunto si procedería levantar una pira y arrojarlos a ella. Lo esencial de lo que contienen creo saberlo a pesar de que nunca se acabe de aprender. Y si deseo algo me lo dan los ordenadores y la IA. 

Por otra parte, nadie los quiere, ninguna biblioteca, ni regalados. Con el llamado tren de borrascas hubo bibliotecas colegiales y de algunas instituciones que perdieron sus libros y buscaban donaciones. Me presté a donar, pero tenía que buscarme la vida yo mismo para llevarlos. Por favor, solidario puede que me dé por ser, idiota no, cornudo por tener muchos libros y apaleado porque a mis años -y a cualquier otra edad- tengo que acarrearlos hasta los señoritos vulnerables, eso sí que no. El que quiera cultura que se moje las posaderas como yo me las llevo mojando toda la vida. La caridad es para las religiones, yo persigo justicia, sobre todo. 

Hay cantidad de profesores, investigadores y escritores que han atesorado multitud de libros durante toda su vida y al final de la misma esos libros no tienen anaqueles que los cobijen. A la hoguera pues, ¿no? O al reciclaje, yo qué sé, metes un libro en una máquina y sale un rollo de papel higiénico, en realidad para eso van quedando los libros, se publican más de noventa mil libros al año en España, ahora cualquiera hace un reló o escribe una novela. Estando yo en el colegio de Los Maristas, don Fernando, nuestro profesor de Literatura, nos decía que la novela era un género de madurez. 

En estos días cualquier muchacha -sobre todo muchachas que son más demandadas por las editoriales- escribe sus sufrimientos y los convierte en novelas. Ya saben de esos escritores que se han “mudado de sexo” para que las editoriales llamadas relevantes les echen cuenta.  Ha cambiado mucho el cuento, un influencer edita libro y se lo compran a porrillos para que los dedique aunque después se quede sin leer. 

Cualquiera se presta a la autoedición, se paga su libro y tiene su minuto de gloria. Luego lo presenta y ya suma al menos dos horas adicionales de éxtasis molestando a amigos y conocidos que hasta le adquieren la obra. O, si no desea herniarse lo más mínimo, le encarga la faena a la IA, ¿han probado ustedes a escribir un poema a través de la IA? Los hace bien y dan el pego. Pues también la IA puede escribir una novela con usted de protagonista si les da las claves a los algoritmos, incluso hay empresas que lo pueden hacer por usted. 

Algoritmos y poderosos no tan poderosos

Ahora no hay lista de libros prohibidos, ahora todos los libros nos los hemos prohibido nosotros. Los hemos dejado que los almacenen y memoricen los algoritmos, puede que eso esté muy bien, sin embargo, posee inconvenientes esenciales: los libros dejan de ser de uno, pasan a otro mundo, literalmente, ya no están bajo tu jurisdicción sino que los controla una empresa con sus máquinas. Esa empresa también es propietaria del “enchufe” gracias al cual puedes conectar con tu cacharro digital para que él, a su vez, te lleve a los algoritmos. 

Esa empresa y los gobiernos a los que elijes para que te sirvan y sin embargo no es extraño que se sirvan a ellos y a quienes en realidad los han puesto ahí con un presidente a la cabeza. ¿O es que creemos que el bocazas y cobarde Donald Trump es el hombre más poderoso del mundo, como afirman los medios de comunicación? Poderoso lo será conmigo, lee esto y, si lo desea, soy hombre muerto, ahora bien, en lo tocante a sus ataques a Irán -que no guerra- por muy bravucón, desafiante y boca sucia que se ponga no hace más que llamar al primo de Zumosol llamado OTAN de nombre y Europa de apellido para no tener que hacer la guerra de verdad, desde el suelo, con soldados, supone que se los vamos a mandar desde Europa para que él se presente a las medias elecciones de otoño sin un cargamento de ataúdes con sus soldados intocables dentro y bien tocados y estocados.

Ni Trump es el hombre más poderoso del mundo ni Putin ni Xi Jinping; no son imprescindibles, todos tienen detrás una estructura de poder más o menos en la sombra que, si se pasan demasiado, puede discutir primero la osadía y, si llegan sus componentes a un acuerdo, ponerlos mirando a la pared con las palmas extendidas y darles unos reglazos en las manos para que se porten bien o los arrojarán finalmente a la basura. Libros no les van a poner sobre las manos, todos habrán sido pasados por la incineración. 

Vinilos y CDs, a la basura

El mismo destino que los libros habrán corrido los vinilos. Hace años que se pusieron de moda de nuevo, nada, posmodernidades, se nota que los muchachos y muchachas que los adquieren no se han hartado de cambiarlos en los guateques y en sus hogares y de escuchar el ruido de las agujas de los picús y los incalculables rayados que sufren. Caprichos y modas, cuando apareció el CD los previejos y viejos dimos un respiro de nostalgia y alivio a un tiempo, qué gloria, ¡más de una hora sin tener que cambiar de disco! 

También los CDs van a la hoguera, tengo cientos de vinilos -y eso que he vendido bastantes- y un buen montón de CDs. Al reciclaje, no sirven para nada, se acabó eso de recrearse con el nombre de las canciones, sus compositores, quién toca unos u otros instrumentos, cuál es la pequeña historia de las canciones que contienen esos objetos redondos. A la basura, al reaprovechamiento. Tal vez sirvan para crear blindajes de robots. Si queremos saber más, a los algoritmos. Y si se va la luz y no tenemos energía en las “pilas”, a hacer puñetas hasta nuevo aviso.

Las elecciones actuales, a la basura

Sigo mirando a mi alrededor y me pregunto para qué sirven muchos otros objetos, algunos inmateriales. Por ejemplo, unas elecciones. No me refiero a que los políticos dicen unas cosas y luego hacen otras, eso ya lo sabemos de sobra y en el pecado de votar llevamos la penitencia de soportar luego a los votados. Me refiero a que no son necesarios muchos gastos del proceso. 

Se pueden recibir los programas electorales en la computadora, están todos en Internet que hasta te los resume en un plis plas si se lo dices; no hace falta llenar las calles de carteles y gastar un dineral, con un par de debates en los medios sobra, un cartel no es más que una persona sonriente y vestida correctamente para sus electores con un eslogan agradable, o sea, lo de siempre, publicidad, exposiciones dentales. 

Un debate audiovisual es en realidad una especie de fraude porque los periodistas ejercen de invitados de piedra en forma de cronómetros y para eso no se necesitan carreras universitarias ni periodistas, con humanoides nos apañamos. En un debate mandan los asesores de los aspirantes, no los periodistas moderadores que se supone que representan a los receptores, a las preguntas y observaciones que los receptores formularían. 

En cuanto a votar, ¿hace falta salir de casa? No, se podría votar con un código lo mismo que todavía en bares y restaurantes usamos uno para ver qué hay de condumio. Códigos o lo que quieran que sea, ya no hay que ir al banco para casi nada, todo se hace con el móvil. Lo mismo en las elecciones, de esta manera nos ahorramos molestar a nadie y no le jodemos la playa para que se lleve sentado doce horas en una mesa electoral y además se ahorra un dinero que se le traspasa a los necesitados, empezando por los trabajadores autónomos en lugar de exprimirlos como limones. 

De la democracia va quedando cada vez menos, ahora bien, eso que llaman la fiesta democrática mola mucho para que nos creamos el cuento, incluso se lo crean o finjan creerlo hasta los elegidos, la mayoría de ellos, ¿cuándo se van a ver en otra como ésa? España se ha llenado de mediocridades e incompetentes que gracias a la democracia se van a morir creyendo que son bastante menos inútiles de lo que realmente son. La democracia de verdad es la platónica y tampoco funcionaría…  

A la basura casi todo

Va sobrando la familia, la pareja, la creencia sabia en algo o alguien, ahora todos somos iguales y por esa falsa filosofía se cuelan los listos y los tontos mientras que los inteligentes y los sabios los dejamos al margen; sobra hasta prepararse el pan nuestro de cada día; aunque sea caro, cada vez hay más alimentos cocinados o procesados en los supermercados. 

Sobra la quietud, el sosiego, porque el que no diga que está “hasta aquí” de asuntos y que por eso no puede acudir a muchos eventos no es importante. El personal y hasta los jubilados pavoneamos con eso de que tenemos muchas cosas que atender y casi todas sobran, pero, ¿qué vamos a hacer si lo reconocemos? ¿Reunirnos con nosotros mismos? ¿Pensar? ¡Qué miedo! ¡Qué esfuerzo! ¡Podemos terminar en urgencias por ataque de pánico!

Comenzamos a sobrar los profesores y las reuniones cara a cara, ahora se pueden hacer online con una sudadera y en calzoncillos. Todo el mundo sabe mucho aunque no sepamos nada realmente importante, no sabemos lo que significa nuestra vida ni lo que está pasando ni falta que hace, huyamos de nosotros mismos, no nos hacemos falta.

Y, por supuestísimo, esta columna periodística —o como deseen llamar a lo que están terminando de leer—, sobra, no sirve para nada, sólo le sirve a mi postureo para creer que ejerzo como pensador ante unos alumnos que no suelen tener dudas en clase y unas personas que con todo cariño me leen semanalmente, la mayoría porque me tienen aprecio y yo a ellas que es lo único que no sobra por muy lejos que nos encontremos los unos de los otros, estemos o no de acuerdo con nuestras opiniones y análisis.