No es tan fácil controlar las redes sociales para que los niños no vean lo que se supone que no deben ver. Cualquier niño sabe cómo zafarse de esos controles –“se puede mentir sobre la edad muy fácilmente”, me dice una usuaria menor de edad- y cualquier red lo sabe mejor que los niños. Hasta una app netamente juvenil como Snapchat ha reconocido que persisten fallos técnicos en sus sistemas de verificación de edad que podrían permitir eludir los controles. En Australia -pionera en la vigilancia de las redes en relación con los menores- diversos expertos advirtieron que ningún sistema es infalible y que algunos menores logran eludir los controles mediante cuentas falsas o el uso de redes privadas virtuales.
Pedro Sánchez no pierde oportunidad de crear polémicas que lo hagan llegar hasta 2027, ahora afirmando que, como están ladrando los muy ricos oligarcas de la tecnología, es señal de que Sánchez y Sancho cabalgan. Supongo que era consciente cuando escribía esa frase en las redes de que no pertenece a El Quijote. Entre la noticia de las redes, la subida de las pensiones y la meteorología que también es progresista, casi se ha detenido el debate sobre el desastre de la red ferroviaria y las carreteras, etc.
El nuevo Frente Popular
Sánchez resiste y ése es su papel y su obligación como mandatario, ya veremos si los molinos lo voltean o forma un “frente popular” para detener a las derechas. Bien mirado, si el objetivo es detener a Vox, al igual que en Europa, el PP debería también unirse a ese frente popular, total, ya hay otras derechas en la futura coalición sanchista…
Si se trata de defender a los menores -y a los mayores- tendrá el presidente que hacerlo con más amplitud. Las películas que siempre han sido para mayores de 18 años ahora han bajado a 16. Las películas de violencia que antes se presentaban como de “acción” ahora son de “acción y aventuras” para abrir el mercado. Los escolares libros de texto y las plataformas de TV, empezando por Netflix, proyectan unas ideologías de victimismo que acaban por divertir a una mente madura -que huye con rapidez de este aleccionamiento simplón- y a la vez adoctrinan a los menores, junto con la escandalosa manipulación de RTVE y el lavado de coco de los nacionalismos vasco y catalán. Mi esperanza es que en Andalucía no llegue nunca tanta mentira e inexactitud histórica como la que se deriva de los nacionalismos.
Que inventen ellos
Las redes ofrecieron su presencia sobre finales de los años 90 del pasado siglo, claro. Era algo parecido a una colonización totalitaria de nuestras mentes por parte de la tecnología estadounidense. Europa no hizo nada, ninguna alternativa. Y menos España.
Sobre 2010, China le dijo a Google -y por tanto a su red Google+- que pensara en hacer las maletas porque estaba calentando mucho las cabezas de los chinos con doctrina occidental y temas prohibidos por los comunistas y en 2014 Google se largó del todo o casi. Los chinos ya tenían sus propios buscadores, entre ellos Baidu, que se situó entre las primeras grandes empresas mediáticas del mundo en ese 2014 y que ya era el más consultado en China cuando estaba Google, muy vigilado por el PCCH. Google se había colado en China en 2006 sin permiso del PCCH.
Trump se empeñó en hacer algo parecido con la china TikTok y lo ha logrado hace poco. La TikTok gringa -con más de 200 millones de seguidores en USA- pertenece en la mayoría de sus acciones a Oracle, otro elemento de poder de los actuales dueños gringos del mundo. Su fundador, Larry Ellison, posee alrededor del 40 por ciento de las acciones de Oracle, firma que trabajó un tiempo para la CIA.
¿Dónde están las redes españolas y europeas y las plataformas de televisión? ¡Pero si, salvo excepciones, siempre dejamos que inventen ellos! Gracias a Trump se está espabilando Europa, a Europa le interesa que Trump le dure muchos años en plan duro, ya caerá, nunca podrá competir con Europa en sabiduría, si es que Europa desempolva su sabiduría y llama a los talentos que, según Yuval Harari, se están recluyendo ante la invasión de mediocridades que padecemos.
Hormonas y recreos
Los jóvenes están mucho más determinados que los mayores por sus hormonas y su cerebro que suele estar bailando entre Pinto y Valdemoro. Se sienten poderosos y suelen ver la muerte lejos, es más, algunos parece que creen que no existe, están más preocupados por la vida y cómo torearla. Por fortuna, no todos piensan en matarse o están deprimidos, pero sí muy jodidos por las circunstancias históricas.
Las redes les sirven de escape y el poder se alegra porque de esa manera los tiene controlados. Casi dos horas al día están colgados de ellas más lo que estén enredados con Internet en general, más alguna escapada de marcha, el resultado es que por mucho que me digan que en España se utilizan las redes en primer lugar para buscar información yo pregunto en clase del último año de periodismo por la actualidad y no suele saberse. La información que se busca es, sobre todo, para la distracción y el recreo.
La información es concepto amplio que puede confundirse con el recreo. Con las redes se besa uno a sí mismo constantemente, se posturea tanto que se deja uno embarazado de sí mismo. No se debate, sobre todo se pelea, se amenaza, el tímido patológico, el frustrado, el tarado y el cobarde han encontrado su sitio ideal, bajo anonimato. Como decía Umberto Eco, el chulo, el borracho y el tonto del pueblo, de la cantina o del barrio han hallado sus paraísos.
¿No hay nada bueno en las redes? Claro, bueno y buenísimo, pero queda para la minoría, una minoría que sigue adelante, los “marginados por arriba” -les llamo- que como hagan uso de sus saberes adquiridos en libros y redes son mancillados por los enredados. Ya se sabe que la ignorancia, hoy, logra fortuna.
El proyecto es lo que importa
La sociedad ha llegado a un estado de mediocridad que siempre ha estado ahí, pero que ahora gobierna, manda y hasta lo aplauden. Las redes son el fruto de mentes mercantiles y tecnológicas, no humanistas -aunque las más poderosas conocen la importancia del humanismo-, que saben cómo defenderse en el mundo para alcanzar riqueza y fama y además han trabajado en un país como Estados Unidos donde no piden tanto el carné de identidad como aquí, sino que, en lugar de mirar por dónde respiran los emprendedores, estudian los proyectos que les presentan a las grandes empresas y les dan cobijo a esos proyectos, primero a los proyectos.
He ahí la diferencia con España y con Andalucía y Sevilla en concreto. Por eso ellos mandan de verdad y controlan nuestros cerebros. Les tienen cogido el tranquillo y no ahora sino desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: luces, cámara, acción, colores, postproducción, fantasías, héroes y heroínas, marcas igual a poder, emotividad a fondo, payasadas, gracejos, simpatías y, siempre, sexo implícito y explícito, desde los Grammy -imitados por Eurovisión- hasta la pornografía. Todo conecta con lo que pide el cuerpo a todas horas y en casi todos los años de nuestra vida, sobre todo en edades jóvenes. Administrar redes es complicado, no es un tema exclusivo de leyes en manos de políticos que miran por ellos mismos, las leyes no detienen las exigencias de la evolución biológica.
Contra los viejos
Cuando les digo a mis alumnos que en mis tiempos infantiles en España se terminaba la TV y la radio a una hora y todos a la cama (los niños a las nueve con la familia Telerín) ponen cara de asombro. De ahí surgió mi generación, la baby boom, el personal se supone que se acurrucaba más bajo aquel silencio absoluto y aquella negrura nocturna. Mi generación ahora es vieja y nos van a agarrar una manía de no te menees.
Al edadismo se une el rechazo porque nos suben las pensiones. Pedro, ni por ésas te voy a votar, ni a ti ni a nadie, quiero que os boten a todos los listos y mediocres que han invadido la gestión de mi país y no sé quién puede hacerlo de verdad. Pero te agradezco la subida porque no olvidemos que se sirven de ella hijos, nietos y cualquiera sabe si bisnietos y hasta pedigüeños y gente sin techo acurrucada en aceras bajo sus mantas, que sólo por ellos, por uno sólo de ellos, os debería dar vergüenza de llamaros progresistas.
Si queda algún pico en el reparto vamos juntando para comprar otros cacharros con el objetivo de conectar mejor aún con las redes. No hay día que pase en el que no salgan nuevos adminículos inteligentes para que cada vez nos movamos menos en nuestra totalidad, desde el cerebro a los pies que es el lugar donde terminará el cerebro sincrónico y complejo, salvo la minoría que lo conserve y defienda como se defendían los libros clásicos en Fahrenheit 451. Las redes sociales nos llevan a la IA, es el estallido de la información, pero la crisis del conocimiento. Enfrentarse a una red o a Internet o a su IA es como si te regalaran una pistola cargada sin saber utilizarla o te tiraran al mar sin saber nadar. La IA es maravillosa, pero quienes la cargan me despiertan dudas. Las redes son muy necesarias, pero para desenredarlas.
Ahora, cuando el mal está hecho, cuando las redes tienen mucho de droga, pretenden ponerle puertas al campo. No es posible así, sólo con leyes. La solución no es ésa. ¿Cuál es? Diré un inicio de posible solución.
Los niños ya no vienen de París
Veamos: los niños ya no vienen de París y la guerra no se evita pintándoles las manos de blanco a los escolares. El mundo futuro de cualquier menor no se llama España ni Andalucía, se llama planeta Tierra. Los jóvenes tienen relaciones sexuales plenas con 17 años y menos. La vida no es tan bella y el positivismo ese de pacotilla con el que nos bombardean es una pamplina, un imaginario. Se bebe y se fuma en la adolescencia. Y mucho. La publicidad transmite unos pseudovalores con los que tampoco se atreve Pedro Sánchez, no sé si lo hará cuando se junte otra vez con Pablo Iglesias, Montero & Belarra más los listos útiles catalanes, vascos y gallegos y ganen las elecciones en 2027. ¡A que no tienen piiiiiiii!
Progenitores y profesores deben educar con los mismos cacharros y los mismos contenidos que los menores utilizan para acceder a las redes y quedarse en ellas. Eso no liquida al libro, sino que lo complementa y viceversa. Educar en casa, en el colegio, en las universidades a las que muchos llegan con mentalidad adolescente. Se trata de tomar el toro por los cuernos y hacerle frente a los nuevos tiempos en los que los menores y jóvenes van por un lado y los mayores por otro. Se trata de que los menores y los jóvenes se vean acompañados por expertos mayores que les interpreten lo que ven y por qué lo ven. Se trata de desmitificar a sus mitos, a sus dioses, a sus becerros de oro. Se trata de contrarrestar un relato con otro que les ponga los pies en el suelo con vistas a su presente y a su futuro, que les impregne de ilusión por vivir.
¿Estamos dispuestos a ampliar nuestra responsabilidad educativa? Los niños se engendran con esas posiciones sexuales de las proyecciones pornográficas o con otras más tradicionales, de toda la vida. Luego llega la época del embarazo, muy embarazosa sobre todo para ellas. Y luego la más difícil: educar. Ya se acabaron los cuentos, ahora los cuentos están en las redes y son para todos los públicos. Y hay que enfrentarse a ellos.
Existen cerebros más adelantados y otros en formación. Elijan: o los adelantados cumplen con su obligación -sin juzgar, sin reprimir, sin maltratar- o dejamos todo el peso sobre las mentes que abren los ojos a una vida superficial, de consumo y cosas peores y además nos dedicamos a guerrear contra el poder que atesoran unos ricos muy ricos que lo son acaso no sólo por sus emprendimientos sino por nuestra desidia.
