Respeto y admiración: son los profundos sentimientos que espontáneamente surgen de la visita a la Ciudad de San Juan de Dios en Alcalá de Guadaira.
Pertenece a la orden del mismo nombre y fue creada en 1539 en Granada. Actualmente la orden gestiona cerca de ochenta centros, atendiendo a casi millón y medio de personas al año.
De esta manera incluye exitosamente a niños y jóvenes cuyos déficits intelectuales le llevarían al apartamiento social.
La exclusión del diferente: en gran parte de la geografía actual estos síntomas son considerados desde la óptica de la brujería y la magia, llevando a todo tipo de maniobras generalmente nocivas para el niño y su familia (Camerún, Zambia, República Democrática del Congo, por ejemplo)
La estigmatización ha acompañado a estas criaturas desde la antigüedad. En la Roma Antigua y tras el parto, la comadrona colocaba al recién nacido en el suelo de tierra. Si el pater familias deseaba reconocer al hijo como propio y legítimo, procedía a levantarlo físicamente del suelo entre sus brazos. De esta acción deriva la expresión latina tollere liberos (levantar a los hijos)
Así manifestaba públicamente su voluntad de asumir la crianza, concederle su estatus social y someterlo a su patria potestas. Si no lo hacía, éste era rechazado en lugares públicos como el Vicus Lactarius.
En Grecia se celebraba La Anfidromia (Ceremonia de reconocimiento) el padre daba la bienvenida al bebé corriendo alrededor del hogar (fuego doméstico) cargando al niño en brazos. El nombre oficial del niño se le daba durante o poco después de la Anfidromia, a menudo el décimo día, formalizando su pertenencia a la familia. Si el niño era débil, enfermo, una o si la familia no tenía recursos, el niño podía ser abandonado (apothesis), pudiendo dar lugar a su acogida por otros como esclavos.
Un tratamiento similar ocurría en Esparta con los recién nacidos.
El punto de vista es muy diferente en el budismo; el Buda enseñó que el funcionamiento exacto y preciso del karma es uno de los "cuatro inconmensurables". Tratar de adivinar qué hizo alguien en una vida pasada para nacer con una discapacidad es imposible y dañino.
Una persona que nace con síndrome de Down no es considerada "mala" ni "culpable". Todos los seres humanos (con o sin discapacidad) arrastramos karma positivo y negativo de incontables vidas atrás.
La respuesta correcta es la Compasión (Karuna).
El budismo enseña que usar el karma para justificar el desprecio o ignorar el sufrimiento de alguien es una grave falta de comprensión espiritual. Frente al dolor o la dificultad ajena, la única respuesta budista válida es la compasión activa y el apoyo incondicional para aliviar el sufrimiento.
De hecho, para los padres, cuidar a un hijo con necesidades especiales se ve como una oportunidad extraordinaria para desarrollar la paciencia, el amor desinteresado y generar un inmenso karma positivo.
John Langdon Haydon Down (18 de noviembre de 1828 - 7 de octubre de 1896) fue el médico británico conocido por su descripción del síndrome de Down.
Medición de la Inteligencia (1905): Alfred Binet y Theodore Simon desarrollaron las primeras escalas de inteligencia para identificar a niños con necesidades educativas especiales. Esto permitió un enfoque más educativo, pero también se utilizó para etiquetar y de una manera más sutil, estigmatizar.
La historia de exclusión de las personas que padecen déficits intelectuales ha sido compleja y dolorosa, similar a la historia de la enfermedad mental.
De allí la importancia de la inmensa obra que realizan los hermanos de San Juan de Dios que se refleja fielmente en la gratitud y ternura de los jóvenes con los que tuve el gran placer de compartir un riquísimo desayuno que ellos mismos prepararon.
Gracias infinitas con toda la emoción de que soy capaz.
