Cronista de lo cotidiano: el Carnaval

Disfrazarse es ser otro, ocupar una identidad diferente, identidad con la que de una u otra manera el sujeto se identifica

02 de febrero de 2026 a las 09:43h
Comparsa Mindundi de Isla Cristina en el COAC 2026.
Comparsa Mindundi de Isla Cristina en el COAC 2026. REYNA

Sacarle la punta al lápiz una y otra vez, antes de que existieran los bolígrafos. No recuerdo cuando aparecieron estos y volaron los tinteros, con tinta en el blanco tintero de cerámica en el pupitre y todo eso.

Me encanta sacarle la punta al lápiz, pero no es un lápiz real se trata de tomar un tema leve y cotidiano que y desmenuzarlo poco a poco: Little by Little (esa frase en inglés me encanta). Luego lo asocias con otras cuestiones, invitas al lector a sacar sus propias conclusiones. Cronista de lo cotidiano, de los malestares, de los sentimientos humanos. Así de humilde – o no-.

Corresponde hoy reflexionar un poco sobre el carnaval, fuertemente sacudido por viento y lluvias, un carnaval que se ha tornado peligroso para festejarlo al aire libre.

Disfrazarse es ser otro, ocupar una identidad diferente, identidad con la que de una u otra manera el sujeto se identifica.

El carnaval es la fiesta por excelencia, un ritual que se conserva desde los tiempos de la Antigua Roma y Grecia.

Uno de los dioses fundamentales es Dionisos, dios del vino Baco para los romanos. Es masculino, recubierto de vegetales. Las Bacanales son las orgías que se celebraban en su honor.

La máscara de Dionisos es roja, revestida de hiedra y rodeada de recipientes de vino.

Anubis, en el antiguo Egipto, era el dios del carnaval y también el conductor de los muertos. Se representa con el cuerpo de un hombre y la cabeza de un chacal. El enano Bes es uno de los dioses que se utiliza en las ceremonias y rituales mágicos. Las máscaras mortuorias de los faraones son los maravillosos dobles de los monarcas envueltos en oro y lapizlázuli, supuestos testigos del paso a la eternidad.

Durante las saturnales romanas, el carnaval se vincula a los sacrificios humanos. El doble enmascarado es a veces la muerte misma, y en otras ocasiones la muerte se ritualiza. Un soldado es elegido por sus compañeros y le adornan con insignias como rey. Durante treinta días era tratado como un dios. Al final de este período era obligado a suicidarse ante el templo de Saturno.

Como rito social, el carnaval es lo grotesco, lo cómico. La orgía pasional que desencadena se articula individualmente con su artilugio fundamental: la máscara. Y como el soldado/rey condenado a treinta días, la muerte de la sardina presagia la caída de la máscara… hasta el año próximo.

En Santa Cruz de Tenerife y durante muchos años una serie de carnavaleros han representado una y otra vez diversos personajes de la cultura popular: Chaplin, Grouxo Marx, el Sheriff, doña Croqueta, La lecherita. Esta identidad del disfraz se ha llegado a fusionar íntimamente con las personas reales, al punto que cuesta diferenciarlas.

Una maravillosa tradición que reflejara Cirilo Leal en el libro Personajes del Carnaval y que he tenido el placer de prologar (Tenerife, 2004)

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