Crónica de un transfuguismo anunciado

Raúl Solís

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

Teresa Rodríguez, en un mitin de Adelante, antes de fraguarse la crónica de un transfuguismo anunciado.
Teresa Rodríguez, en un mitin de Adelante, antes de fraguarse la crónica de un transfuguismo anunciado.

Septiembre de 2018. En Jerez se reúnen dirigentes de Podemos e IU para terminar de cerrar las listas electorales de la confluencia Adelante Andalucía. Por Podemos Andalucía negocia el núcleo duro de la entonces dirección de la formación morada, Anticapitalistas, la facción de Teresa Rodríguez. Los ‘anticapi’, como popularmente se les conoce, están eufóricos. Han colocado en todos los puestos de salida que le corresponden a Podemos a afines a Anticapitalistas. Los andalucistas no ocupan ni un solo puesto de salida. Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista, las dos formaciones que aportan el capital simbólico del andalucismo histórico pero un muy discreto aporte numérico, soportan la humillación estoicamente mientras los de Teresa Rodríguez festejan a lo grande: “Hemos colocado a todos los nuestros”, dicen pletóricos.

El único sitio donde se coló alguien que no era anticapi fue en las listas electorales de Adelante Andalucía por Granada, donde la exerrejonista Carmen Lizárraga ganó las primarias y ocupó el puesto número uno de la lista electoral. Lizárraga dimitió a los dos meses de obtener su acta de diputada tras verse relegada por la nueva dirección del grupo parlamentario, formada íntegramente por el núcleo duro de Anticapitalistas en Andalucía.

Después de haber sido presidenta del grupo parlamentario de Podemos Andalucía en la legislatura pasada, ser una de las diputadas más activas y queridas por la prensa y la militancia y con más capacidad de diálogo con el resto de grupos parlamentarios, Teresa Rodríguez relega a Lizárraga al gallinero del hemiciclo. Lizárraga, que tiene su puesto de trabajo asegurado en la Universidad de Granada como profesora de Economía, dimite discretamente, educada y elegantemente. Se marcha y todo el monte es orégano. La diputada que sustituye a Lizárraga, Ana Villaverde, también es de Anticapitalistas. Ahora sí que sí.

Un partido político tan minúsculo como Anticapitalistas, que en 2011 concurrió a las elecciones generales con un 0,2% de los votos, tiene 11 diputados en el tercer grupo del Parlamento

Anticapitalistas celebra la marcha de Lizárraga como si no hubiera mañana. Ahora sí están colocados “todos los nuestros”. Un partido político tan minúsculo como Anticapitalistas, cuya militancia en Andalucía cabe en un taxi y que en 2011 concurrió a las elecciones generales con un 0,2% de los votos, tiene 11 diputados en el tercer grupo parlamentario del Parlamento andaluz, proyección mediática, unos ingresos que superan el millón de euros al año y una red de liberados de una treintena de militantes.

Teresa Rodríguez lo tenía todo para triunfar. Había emprendido una batalla contra Pablo Iglesias por la descentralización de Podemos y se había envuelto en la bandera andaluza para pedir el voto para Adelante Andalucía, lo que le había dado entidad suficiente para envolverse en la bandera andaluza. Sin embargo, lo que estaba detrás no eran los intereses de Andalucía, sino la lucha por el poder de Anticapitalistas que, como Artur Mas con la estelada, había encontrado en la bandera andaluza su estrategia de hacerse con el control de Podemos Andalucía y su propio ‘procés’.

Hubo gente que se creyó que Teresa Rodríguez quería defender a Andalucía. El 75% de la militancia de Podemos Andalucía. “Antes me corto la manos que destruir a Podemos”, decía en los mítines de Adelante Andalucía la mujer que un año después decidió abandonar Podemos, pero que unos días antes de marcharse de la formación morada, valiéndose de que aún era dirección andaluza de Podemos, convocó al grupo de coordinación de Adelante Andalucía, pero sin avisar a Izquierda Unida, para integrar a Anticapitalistas como parte de la confluencia por la puerta de atrás y romper los equilibrios democráticos de la confluencia. Antes, en octubre de 2019, Teresa Rodríguez y sus afines ‘anticapis’ registraron la marca Adelante Andalucía sin la firma de ningún miembro de Podemos e IU, a nombre exclusivo de Anticapitalistas, con el objetivo de usar esa marca para concurrir a elecciones próximas sin Podemos y sin IU.

En agosto, hace sólo unos meses y en pleno periodo vacacional, Anticapitalistas cambió las claves y secuestró la página web, el censo de inscritos en la coalición de Adelante Andalucía, las redes sociales y todas las herramientas comunicativas de la coalición en beneficio exclusivo de los de Teresa Rodríguez. Dicho de otro modo, Anticapitalistas expulsó a IU y Podemos de los soportes de comunicación de Adelante Andalucía.

Hace escasamente unas semanas, Teresa Rodríguez, en calidad de presidenta del grupo parlamentario de Adelante Andalucía, quitó los poderes al administrador económico de IU en la coalición. Dicho de otro modo, Teresa Rodríguez abrió una cuenta bancaria con apoderados únicamente de Anticapitalistas para controlar en exclusiva las transferencias monetarias del Parlamento andaluz al grupo parlamentario Adelante Andalucía. Con esta decisión tan anticapitalista, Teresa Rodríguez rompe el acuerdo económico de la coalición con IU, sitúa en el despido a los trabajadores de IU dentro del grupo parlamentario Adelante Andalucía y se asegura la financiación de su proyecto político propio.

Si a esto se le suma que los once diputados de Anticapitalistas, expulsados por tránsfugas este miércoles de Adelante Andalucía por la Mesa del Parlamento andaluz, llevaban meses haciendo posicionamientos políticos sin consenso con Podemos e IU, se dedicaban a hacer oposición al Gobierno de coalición y habían dejado de militar en Podemos, ¿a quién le sorprende que Teresa Rodríguez y los suyos hayan sido declarados tránsfugas por el Parlamento andaluz?

Teresa Rodríguez y sus afines llevan varios años abonando la estrategia de crear una CUP andaluza, valiéndose de los recursos que les dio ser dirección de Podemos Andalucía y de la buena fe de muchas personas que de verdad un día se creyeron (yo me lo creí) que el proyecto de Teresa Rodríguez era la defensa de los intereses de Andalucía. El victimismo de Anticapitalistas, tras conocer la noticia de su expulsión, no es más que la necesidad imperante de crear un relato que oculte la estrategia desleal con los 600.000 votantes que dieron su voto a Adelante Andalucía y con la militancia de Podemos que les pegó los carteles en la campaña electoral. La bandera de Andalucía era la excusa para ocultar artimañas de trileros de los de Teresa Rodríguez, quienes querían crear un proyecto electoral propio de Anticapitalistas con los recursos económicos de Podemos e IU y el capital simbólico de un espacio electoral que han parasitado.

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