Conteo de cuerpos

Resulta que ahora, para cada vez más hombres jóvenes, la valía de una mujer depende del número de parejas sexuales que haya tenido

06 de marzo de 2026 a las 09:20h
Selva Lapiedra, representante española en la primera Eurocopa del sexo, en una imagen de su Instagram.
Selva Lapiedra, representante española en la primera Eurocopa del sexo, en una imagen de su Instagram.

A las puertas del 8 de marzo, nos enfrentamos a un mundo desnaturalizado que necesita cada vez más feminismo y menos armas. Vivimos sacudidos por la trágica oleada de violencia que está golpeándonos sin piedad. No podemos atisbar la barrabasada que nos aguarda a la vuelta del café mañanero siguiente; solo sabemos que nos está costando mantener el alma en pie. El mundo sufre a un loco de la guerra aliado con otros locos que es capaz de todo —nunca esa frase hecha dio tanto miedo ni fue tan certera—, y nos sentimos como espectadores de una terrible farsa que parece no conocer límites. Toda violencia cabe en la entraña de un psicópata.

Aunque no nos lo creamos, ya ha arrancado el tercer mes de este año de locura, y con él llega de nuevo el Día Internacional de la Mujer. Hace algún tiempo que los actos conmemorativos pasaron de ocupar un día a una semana, y de la semana del 8M a todo marzo. Ojalá llegue un momento en que dejen de ser necesarios los eventos, las efemérides, las concentraciones, la manifestación… pero no tiene pinta. Sobre todo, porque como en la barbarie belicista y la masacre, en el mundo sobra testosterona hostil dominando desde poltronas infames. Ocurre en los gobiernos de las potencias supremacistas y también ocurre en las redes. Por algo no hay señoras de la guerra, pero sí que hay mucho y mucha imbécil esparciendo veneno viral. Otra forma de matar.

Resulta que ahora, para cada vez más hombres jóvenes, la valía de una mujer depende del número de parejas sexuales que haya tenido. Lo llaman body count, algo así como “conteo de cuerpos”, y consiste en la denigración de las chicas que se han acostado con un número “elevado” de hombres. Las redes sociales están plagadas de este tipo de mensajes misóginos que reducen a las mujeres a un objeto de fornicar y tirar. El ideal femenino para estos nuevos gurús de la masculinidad —influencers, tiktokers y ‘criptobros’ del ramo— vuelve a ser una mujer virginal y sin experiencia en el sexo.

Las denominan “chicas kilómetro cero” o “de alto valor”, por aquello de no estar “usadas”. Estas son las que ellos recomiendan para tener una relación seria, mientras que, para divertirse un rato, lo mejor es una con un alto body count. Nada que nos sorprenda demasiado si no fuera porque estamos en 2026 y porque este execrable discurso lo sostienen chicos de veintipocos. Y quizá lo más trágico: también chicas. Ellas tienen incluso mayor capacidad de influencia sobre sus seguidoras que ellos, por eso el modelo de chica modosa y pura que “se da a valer” consigue aún más adeptas si lo promueve en redes una mujer.

Definitivamente, hay días que cuesta más bajar al mundo. Quizás nunca como ahora se hizo tan necesario pensar hacia adentro, reflexionar, coger aire y tomar impulso. La realidad es feroz, y el planeta, como las redes, está en manos de unos malnacidos que deciden por nosotras: machistas, estúpidos, ignorantes, pueriles y acomplejados. Humillar a una mujer no es tan distinto de desatar una guerra: todo se basa en el miedo. Y en el siniestro conteo de cuerpos.

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