¿Cómo recuperamos cuatro años perdidos sin formación?

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

teresa_rodriguez
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“No vamos a tolerar que atribuya a la UGT Andalucía, si esa ha sido su expresión, que con el dinero que debió destinarse a la lucha contra el paro".

“No vamos a tolerar que atribuya a la UGT Andalucía, si esa ha sido su expresión, que con el dinero que debió destinarse a la lucha contra el paro se ha tapado la boca a algún sindicato para que perdure la paz social. Sí que le pediríamos que como responsable política se preocupe de saber dónde está el dinero que debió destinarse a la formación de los trabajadores y trabajadoras de Andalucía durante los cuatro últimos años, durante los cuales la inversión en formación ha sido cero patatero, siendo como es imprescindible para mejorar las condiciones y la empleabilidad de nuestros ciudadanos y sobre todo de nuestros jóvenes”. Eso, entre otras cosas, le dice la UGT-A a la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez (@TeresaRodr_), a raíz de su intervención esta semana en el Parlamento andaluz.

Las denuncias sobre la formación, la instrucción judicial (hay 18 juzgados investigando en la comunidad autónoma andaluza), la investigación interna de la Junta sobre las irregularidades (que avanza pero debería ser más transparente aún), las dudas sobre el sistema, la elaboración de una nueva ley andaluza sobre formación, y la crisis se han llevado por delante 170 empresas del sector, amén de las que están en la cuerda floja y sometiéndose a procesos de reestructuración para no sucumbir, según fuentes sindicales. Y ahora una comisión parlamentaria de investigación en paralelo a la judicial, en plena vorágine electoral. Genial.

Recursos

“Es sangrante, y ahí sí que podría poner el altavoz, que las Administraciones han sido incapaces de movilizar recursos públicos para gestionar la formación y tampoco hay esperanzas de que pueda hacerse a corto y medio plazo por lo que se ve”, le dicen desde el sindicato a la líder podemita, que además se define en su perfil de Twitter como “profe, activista en Marea Verde”. En el sindicato hay un cabreo grande con la anticapitalista Teresa Rodríguez.

Y, por otra parte está muy claro que la UGT –el sindicalismo-  tiene que acometer un proceso total de regeneración y modernización del sindicato, una tarea que tiene muy asumida su actual secretaria general en Andalucía, Carmen Castilla. La ola de cambio ha de llegar a Madrid. Pero lo que está más que claro es que la formación es necesaria, urgente.

Por ejemplo, el informe de Adecco, Empleabilidad y formación profesional de 2014, dibuja un ligero crecimiento en la demanda de empleo en áreas como hostelería y turismo, pero la mayoría de las ofertas de trabajo de FP siguen siendo la industria y la fabricación mecánica.

Según Adecco, “el 21,5% de la oferta de trabajo en nuestro país va dirigida expresamente a titulados con formación profesional de grado medio o superior”. Con lo que estos cuatros años de parón están perjudicando a miles de personas que no tienen culpa alguna de nada. Hay que reactivar la formación porque esto es una ruina.

La comisión parlamentaria sobre el presunto fraude en los cursos de formación, aprobada por unanimidad esta semana, añadirá más leña al fuego. Bien harían sus señorías en reimpulsar el sector y acabar con la sequía de los cursos que antes mencionaba. Se trata subvenciones concedidas por la Administración autonómica desde 2007 a 2012 en cursos de formación que no han sido justificadas. La Junta tiene que hacer público el resultado de su investigación primero para que no paguen justos por pecadores y segundo porque es el compromiso de transparencia asumido en el acuerdo de investidura PSOE-Ciudadanos.

Hay que dar a conocer las identidades de esos empresarios porque con su conducta han causado un enorme daño a la economía, a la sociedad andaluza y debemos exigir a la clase política que use con rigor las cifras porque más de un bocazas con sillón parlamentario ha propagado brutalidades como que el fraude es de 3.000 millones, pese a que la cantidad concedida en los últimos cinco años investigados es de 1.613 millones y el fraude se eleva, de momento, a 72 millones, según datos aportados por la propia Junta de Andalucía.

El daño de los cuatro años de sequía en materia de formación se lo han hecho a los andaluces con menos recursos, los que tienen en la formación su salida para sobrevivir. Eso es lo más triste, que no nos demos cuenta que están favoreciendo a los que tienen recursos para estudiar y formarse, a los que llevan imponiendo a las bravas, un cruel cambio de modelo social. Y sobre los corruptos que caiga el peso de la ley, que se publiquen sus nombres y que cuando nos los crucemos por la calle en nuestros pueblos les miremos a la cara para que bajen la cabeza avergonzados por el latrocinio cometido. Que les den lo que merecen.

El visionario

Llevo algunos días muy interesado por la historia del consultor de finanzas Martin Armstrong, protagonista del documental El visionario (The forecaster), del alemán Marcus Vetter, pero sobre todo porque una de sus predicciones es que el 1 de octubre comenzará una gran crisis de deuda soberana que acabará con el euro. Estremecedor. Armstrong elaboró en los años 80 la teoría del Número Pi o de Ciclos, a través de la cual ha sido capaz de pronosticar sucesivas crisis con gran exactitud. Para colmo hay quien predice una enorme crisis el próximo día 15.

Tras observar la economía a lo largo de la historia Armstrong cree firmemente que los ciclos económicos duran 8,6 años (3.141 días, exactamente la cifra del número Pi multiplicada por 1.000). Al final de esos períodos se produce una crisis, tras la cual la economía mejora hasta cumplir un nuevo ciclo. La próxima es el 1 de octubre de este año.

¿Puede un ordenador predecir la evolución de la economía mundial? Estoy deseando ver la película, aunque la información contenida en su web ya ha sido suficiente para inquietarme. Si tuviera recursos no dudaría en acudir el día 29 a Atenas para participar en un evento que protagonizarán Martin Armstrong y Marcus Vetter, pero lo podré ver en directo por internet. Será dos días antes de la debacle mundial que ha pronosticado.

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