Llega la época estival y con ella viene, de forma ineludible, el cierre de los colegios. Sin duda se trata del mejor momento del año para la mayoría de los pequeños, pero lamentablemente no lo es para todos. Existe un porcentaje alto de ellos que con el cierre de los comedores escolares ven cómo se evapora la única comida equilibrada y completa que recibían en el día. La pobreza infantil en España, según han denunciado varias ONG, es un problema real, pero sigue habiendo políticos que prefieren mirar hacia otro lado.

Hace una semana, la Defensora del Pueblo pidió a las comunidades autónomas que mantuvieran abiertos los comedores escolares durante el verano, para atender a los jóvenes con mayor vulnerabilidad. Ya advirtieron tanto Cáritas como Save The Children, hace tres meses, de la preocupante tasa de pobreza infantil que asola España. En aquella ocasión fue el ministro Montoro el que ninguneó el 33,8% que indicaban esas organizaciones. En esta ocasión ha sido González, el presidente madrileño, el que ha adoptado la táctica del avestruz, tan conocida ya por parte de los dirigentes del PP.

En junio de 2013, hace justo un año, un demoledor informe por parte de Unicef revelaba que el porcentaje de desnutrición infantil en la Comunidad de Madrid alcanzaba el 22,1%. En mayo de este año, y según el INE, la tasa de pobreza o exclusión social en Madrid se situaba en el 20,1%. Es decir, 1 de cada 5 madrileños tiene serias dificultades para comer a diario. Teniendo en cuenta que en la comunidad hay 600.000 parados de los cuales 400.000 no reciben ningún tipo de prestación, este dato no debe sorprender a nadie. Lo realmente sorprendente es que su presidente lo niegue afirmando que en su Comunidad no existe malnutrición infantil. Ni un sólo caso. Cero. Al menos podría haber sido un poco más honesto, como sus compañeros gallegos, que han asegurado que no abrirán los comedores en verano porque eso traería consigo una publicidad no muy favorable para ellos. Demuestran igualmente lo poco que les importan esos niños, pero al menos son sinceros al confirmar que se preocupan más por ellos mismos. Fiel a su línea, González ha afirmado que donde sí existe un problema con la malnutrición infantil es en Andalucía.

Efectivamente en Andalucía existe ese problema. Pero también existe sensibilidad con el mismo. Mientras que en Madrid, incluso los casos más extremos, están obligados a pagar una cuota diaria, en Andalucía existe gratuidad para ellos. Por supuesto, en Andalucía sí abrirán durante el verano, a diferencia que en Madrid, donde incluso se han negado a destinar el euro por receta cobrado de forma ilegal a este asunto. La explicación es bien sencilla. Guste más, menos o nada, las políticas sociales y la implantación del Estado de Bienestar en España tienen un claro color rojo. Eso nadie lo podrá negar, pero ¿hasta cuándo deben padecer los ciudadanos más desfavorecidos las políticas antisociales de los de azul? ¿Deben pagar los niños las consecuencias de que sus padres votaran la peor opción?



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