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El presidente ha faltado al respeto, al buen nombre y a la dignidad de su vicepresidente, Miguel Perea. 

El pasado sábado día 7, fiesta de Nuestra Señora del Rosario, saltó por las redes sociales la noticia del cese del vicepresidente de la Unión de Hermandades de Jerez, Miguel Perea Montes. Ya por la mañana, en la celebración del santo rosario de las hermandades, era notable su ausencia, así como un cierto nerviosismo entre los consejeros y su presidente.

La noticia cae como un jarro de agua fría entre el mundo cofrade, pues es bien sabido el carisma que tiene Miguel Perea entre todos los cofrades por su entrega incondicional a favor de nuestra Semana Santa. El comunicado que circula es que el presidente, Dionisio Díaz, lo cesa por falta de confianza y la decisión la comunica vía WhatsApp a sus consejeros, e inmediatamente lo da de baja en el grupo que tiene la Unión de Hermandades. Consecuencia de ello es que las redes sociales se incendian con la noticia, con comentarios de todo tipo, aunque el que más corre es el desacuerdo del señor Perea con la nueva Carrera Oficial.

El domingo y el lunes ya todos los medios dieron la noticia y algunos con las declaraciones del propio interesado Miguel Perea, donde aclara ese posible cese, ya que a él nunca se lo han comunicado, tal como manifiesta en su escrito y en una entrevista de radio, sin que el presidente haga manifestación alguna o de la cara para explicar esa decisión, lo que considero es una falta de respeto a los cofrades y a la ciudad.

Nos preguntamos qué es lo que ha debido de pasar para tomar esa decisión de cesar a la persona que ha llevado de la mano al señor Díaz a ser presidente de la Unión de Hermandades, porque evidentemente, de no ser por Miguel, quizás Dionisio Díaz jamás hubiera llegado a ser presidente. Estaremos a la expectativa de las aclaraciones que en estos días haga el señor Díaz.

Aparte de las diferencias que yo pueda tener con Miguel Perea, creo que no se puede jugar con la fe y la entrega por nuestra evangelización de las personas que entregan su vida gratuitamente a favor de la Iglesia y en la parcela del mundo cofrade. Creo que el señor Díaz ha cometido un grave error en las formas, que no tienen nada que ver con lo que nos dice Jesucristo en su Evangelio: “Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, buscas una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. “ (Mt.18,15-20).

El presidente ha faltado al respeto, al buen nombre y a la dignidad de su vicepresidente, Miguel Perea. El señor Díaz argumenta para el cese su falta de confianza, y ahora me pregunto yo si los cofrades y los ciudadanos podemos seguir teniendo confianza, que por lo que demuestra Miguel en sus declaraciones, ha mentido vilmente a sus consejeros, hermanos mayores, cofrades y al pueblo de Jerez, además de lapidar públicamente a su colaborador más inmediato. Parece ser que este señor carece de toda ética, sensibilidad humana y educación. Por ello, si hace esto con personas de su confianza, qué es lo que no será capaz de hacer con nuestra Semana Santa.

Este presidente, desde estos momentos, ha perdido la confianza de los cofrades y del pueblo de Jerez. Por ello debería de rectificar (que es de sabios), y presentar su dimisión al señor obispo, además de pedir perdón públicamente por su proceder con su vicepresidente y por mentir al pueblo de Jerez. Señor Díaz, por el bien de nuestra Semana Santa dimita ya.

De todas formas, lo que mal comienza está abocado a terminal mal, y parte de esta situación la tiene el delegado diocesano Joaquín Perea y el propio Obispo, por haber permitido constituir una Unión de Hermandades que no está en la legalidad de la Normativa Diocesana. En otros tiempos, Don Rafael Bellido destituyó a toda una Unión de Hermandades, que algunos y creo que hasta el propio presidente, nos preguntamos qué es lo que pudo ocurrir para esta decisión. Ahora con motivos muy notorios, graves y públicos, veremos cuál es la decisión del señor Mazuelo.

En lo referente al enunciado de mi escrito, Amoris victima, en cierto medio de comunicación han comentado que Miguel Perea es la primera víctima de la nueva Carrera Oficial. Creo que Miguel tan solo ha sido víctima de su amor a nuestra Semana Santa, víctima de su amor para entregar la vida gratuitamente por su fe, víctima de su amor por la evangelización, víctima por su amor y entrega al pueblo de Jerez. De todas formas, tenemos que agradecer a Miguel su aclaración sobre la nueva Carrera Oficial, ya que nos confirma lo que la calle a gritos dice: "No a la Carrera Oficial".

Miguel, en las lágrimas que como humano seguro has derramado, te queda el consuelo de unos sólidos titulares que te habrán guiado, la Esperanza de tu Cristo y el bálsamo de las Lágrimas de tu Virgen. Aunque tengamos nuestras diferencias humanas, creo que no es justo este proceder y esperemos no se vuelva a repetir jamás en nuestro mundo cofrade, y en ningún ámbito de la Iglesia, en personas que gratuitamente estamos dando nuestra vida por la fe.

Carta al director de Fernando Romero Benítez.

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