Carta abierta a Lidia Falcón

Raúl Solís

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

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Le escribo esta carta pasados unos días desde la polémica suscitada a raíz de unos tuits transfóbicos del Partido Feminista. En su carta abierta que publicó en el Diario Público esta misma semana, deja usted de manifiesto que no es transfóbica y desautorizó los mensajes aparecidos en el Twitter del Partido Feminista, formación de la que usted es presidenta.

Lo celebro y por mi parte queda zanjada la polémica, señora Falcón. Todos nos equivocamos. Hay artículos que escribí hace seis meses con los que ni yo mismo estoy ahora de acuerdo. Y tuits que he escrito estos días con los que tampoco. Enmendarnos a nosotros mismos es quizás una de las mayores virtudes que tenemos los seres humanos y lo que nos aleja del peligro de pensar que el pensamiento es una cárcel y no un líquido que fluye a medida que va cambiado la vida.

En la misma misiva, usted me viene a acusar de haber publicado una información: el comunicado que Izquierda Unida envía pidiéndole al Partido Feminista que rectifique. Como usted bien sabe, porque sé que parte de su esfuerzo, inteligencia y recursos económicos los ha puesto siempre a favor de la libertad de prensa y el derecho a la información, sobre todo en los años oscuros de la dictadura, los periodistas no somos los protagonistas de la información que publicamos.

Quien abrió la puerta con ese comunicado a la expulsión del Partido Feminista de Izquierda Unida fue Izquierda Unida, no yo ni lavozdelsur.es, un periódico modesto andaluz en el que nos batimos el cobre, a costa incluso de nuestra comodidad económica, por hacer periodismo valiente, comprometido, con perspectiva feminista, de clase y firmes defensores de los valores de la igualdad.

No creo que haya ningún periodista andaluz que dedique más espacio a la agenda feminista que este  plumilla y mi modesto periódico. Le puedo asegurar que nuestro compromiso con el feminismo es total, señora Falcón, especialmente contra los vientres de alquiler y a favor de la abolición de la prostitución. No entendemos que haya gente que quiera abolir la explotación laboral y no la explotación sexual; del mismo modo que somos implacables con quienes son abolicionistas de la prostitución pero desde las instituciones que gobiernan promocionan la explotación laboral de las mujeres.

Niega conocerme pero nos conocemos, señora Falcón. Yo a usted le tengo un gran respeto y la valoro profundamente, más allá de que en este tema creo que el Partido Feminista se ha equivocado y usted no llega a comprender la complejidad del mundo transexual, al que reduce a gente que un día quieren ser hombres y al otro día mujeres.

Tanto es mi aprecio y admiración intelectual por usted que me acabo de terminar de leer el libro ‘Las mujeres bajo sospecha’, un maravilloso conjunto de artículos de investigadores e intelectuales en el que usted participa en uno de sus capítulos, explicando su compromiso durante la dictadura con el periodismo libre, el feminismo y también con los derechos de las mujeres homosexuales. Me he leído el libro sobre todo para leerla a usted, señora Falcón, y conocer de primera mano aquella publicación histórica llamada ‘Vindicación Feminista’ que le costó el dinero y la llevó a la ruina. Imagínese la inquina que le puedo tener, señora Falcón.

Unas compañeras suyas del Partido Feminista de Sevilla, quienes incluso me habían invitado a participar como ponente en unas jornadas sobre vientres de alquiler organizado por su partido en la capital andaluza, me han prestado el libro que me estoy leyendo ahora y que también está escrito por usted. ‘Mujeres de la II República’ es una aportación importantísima a la memoria histórica desde el punto de vista feminista y en su libro se enaltece y dignifica el aporte republicano de mujeres a las que este país ha desterrado al olvido.

Mi más sincera gratitud por sacar del olvido a mujeres que lucharon sin reconocimiento y que hoy se llevarían las manos a la cabeza de que sujetos oprimidos, como los son las mujeres cis, las mujeres transexuales y el resto del colectivo LGTB, se enfrenten entre ellos en lugar de hacer lucha común contra el patriarcado y el capitalismo que le ha declarado la guerra a la igualdad.

Comparto con usted en que no hay error más grande que no saber quién es el enemigo. Por eso yo siempre he sido capaz de desligarme del mundo LGTB, a pesar de ser gai, para oponerme a los vientres de alquiler y eso ha provocado que dentro de este colectivo me hayan caído chuzos de punta. Incluso me han llegado a llamar homófobo, como ahora me llaman machirulo y misógino por decir que es un error los mensajes de odio a las personas transexuales desde un sector del movimiento feminista.

Nos estamos acostumbrando a usar las palabras del comodín del público –machista, homófobo, misógino, fascista, facha o machirulo- para no debatir de manera sosegada como personas civilizadas. Desde esta humilde carta le pido sinceramente perdón si usted se ha sentido atacada por mí; pero yo soy periodista y publico los comunicados que me llegan y que considero que son noticiables. Y convendrá conmigo en que es noticiable que un partido que se llama feminista ponga un tuit donde compara a mujeres trans con “puteros, proxenetas y compradores de niños”.

Por otra parte, señora Falcón, creo que quienes de alguna u otra manera estamos comprometidos con ideologías emancipatorias y progresistas, deberíamos pararnos a reflexionar si no hemos perdido la racionalidad, el sosiego y las formas por el camino. Estamos sustituyendo el pensamiento por eslóganes y a las banderas por insultos y acoso social en las redes sociales.

Yo soy el primer culpable de este pecado capital. Yo mismo me incluyo en esta corriente exaltada donde tecleamos más rápido que pensamos sin pensar las consecuencias que tiene para los movimientos sociales y el daño que le podemos hacer a personas honestas, decentes y comprometidas.

Comprometidas como usted, que tiene un bagaje de muchos años, y también como yo, que soy joven pero trato de ejercer cada día un periodismo comprometido, con valores y humano que sirva para transformar este mundo que habitamos donde las mujeres se llevan la peor parte. También es un error tratar de emprender una guerra entre veteranos y jóvenes, señora Falcón, y tratar a los jóvenes con palabras despreciativas.

Sin más, señora Falcón, reciba un cordial saludo y espero que, por el bien del feminismo, de la igualdad del colectivo LGTB y de todas las clases explotadas, nos dediquemos a cosas mucho más fructíferas que a guerrear entre oprimidos, que, como usted bien recuerda, es un error grandísimo con el que alimentamos a este sistema neoliberal que ha aprendido a dividir para vencer. Todos mis respetos y gratitud por su lucha histórica, señora Falcón.

Los hermanos sean unidos

Porque esa es la ley primera

Tengan unión verdadera

En cualquier tiempo que sea

Porque si entre ellos pelean

Los devoran los de afuera.

Martín Fierro

 

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