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No se entiende muy bien que para poner un carril bici haya que talar o arrancar árboles. No creo que sea ese el espíritu de una iniciativa de esas características, más bien se trataría -y sé que estoy a punto de parecer un político- de “arrancar sitio al asfalto” o de “arrancar sitio a los coches”. Lo cierto es que parece que no se está trabajando bajo esta premisa y que de lo que se trata es de no molestar bajo ningún concepto al tráfico y si hay que llevarse por delante treinta y tantos árboles con el eufemismo de que van a ir a un vivero –sí de vacaciones, ja, ja, que me troncho… perdón por los dos chistes fáciles- como va a ocurrir en la avenida mundialmente conocida como León de Carranza, pues se hace. Se está haciendo. De hecho, los árboles ya están ‘enchiqueraos’ por las vallas de la obra, un planteamiento del que se infiere todo lo dicho: el tráfico no se toca y la acera (o al menos el espacio de la acera) se divide ahora entre peatones y ciclistas.

Mal asunto. Antes de que alguien me salte a la chepa o me lance un golpe bajo por poner peros a un tótem de las ciudades ‘smart’ como es un carril bici, me veo en la obligación de confesar que el ciclismo está entre mis dos o tres deportes favoritos. Me rindo a la épica del ciclismo, igual que lo hago a la del rugby. De joven, me hacía cien kilómetros en bici sin mayor problema. Eso fue antes de que descubriera que también me gustaba salir por la noche… y claro, todo no puede ser: imposible acostarse al amanecer y levantarse (casi) al amanecer para hacer cuatro o cinco horas de bici. Cuando es que no, es que no.

No obstante mi afición al ciclismo, debo decir que desde hace varios años observo con cierto desagrado cómo la calle se ha llenado de gente que utiliza por sistema las zonas peatonales para ir en bici. Contrariamente a lo que muchos piensan, ir en bici no te hace mejor persona ni más educado. Cuántas veces hemos visto a gente en bici disputando una ‘volata’ en la calle Lancería; intentando atravesar (diríamos técnicamente que por cojones) el ‘desfiladero’ Toro-Lizarrán de la calle Porvera, que esa es otra, o haciendo abanicos en la calle Larga, lugares en los que huelga decir que la preferencia absoluta, como dicta el sentido común, es, debe ser, para los peatones.

Carril bici, sí, pero para quitar coches, no árboles. Carril bici, por supuesto, pero no para que los peatones tengan que ir en fila india por la acera. Bicis en zonas peatonales... sin ‘maillot’ ni pulsómetro y en algunos casos adjuntando un cursillo acelerado de civismo básico, pues vista gorda...

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