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Carpe diem significa vivir, sin más determinaciones.

Carpe diem significa vivir, sin más determinaciones.

La expresión latina carpe diem se ha traducido por “disfruta el momento”, “aprovecha el presente”. Sin embargo, en el sentido estricto del término, el “ahora presente” no existe. O, si existe, -¿cuánto tiempo es el “ahora presente”, un año, un mes, una hora, un minuto, un segundo, una milésima de segundo?- cuando me dispongo a agarrarlo, desaparece y ya es pasado; pasado reciente, pero pasado. Parece que necesitamos una cierta quietud en las cosas para poder mirarlas, escucharlas, percibirlas… disfrutarlas.

De modo que, en sentido radical, nuestro yo está ocupado siempre o con el pasado o con el futuro. Es decir, con recuerdos o con proyectos. Tanto unos como otros pueden ser más o menos imaginarios pero reales porque los tenemos o, mejor dicho, porque los somos. Vivimos como volcados a un tiempo que es todo menos presente y lo que nos pasa en ese instante en el que imaginamos nuestra vida (nuestra vida de mañana o pasado mañana), eso que nos pasa en ese instante, es un aleteo imperceptible, como un pálpito efímero cuya razón de ser es proyectarnos fuera de nosotros mismos.

Por eso damos tanta importancia a nuestra propia biografía personal (cuya parte consciente son los recuerdos) y a nuestra vida futura, proyectada como metas (más o menos lejanas). Ambos elementos son nuestra razón de ser. Radicalmente, nuestro ser.

Es verdad, que nos referimos al “presente” como un tiempo indefinido que no tiene límites precisos y que puede extenderse más o menos en función de cada circunstancia, pero ¿cuándo termina el pasado?,  ¿cuándo comienza el futuro?

Así que si me dicen –creyendo haber descubierto América- que la clave de la felicidad -¡¡¡ni más ni menos!!!- consiste en disfrutar el momento… yo pienso que es un consejo imposible de cumplir. Disfruto del ahora, o bien recordando cosas buenas, o bien proyectando otras mejores. Como un Ulises impenitente.

Carpe diem significa vivir, sin más determinaciones. Carpe diem: disfruta la vida. Vive. Aunque la cosa tiene miga… porque mandarle a un ser vivo que viva, parece un contrasentido o al menos una redundancia, una insistencia gratuita. Yo creo que lo que significa es vive con pasión, con intensidad, con generosidad, con alegría. Ríete: no te dejes llevar a rastras por la vida inaplazable. Sé el protagonista de tu propia vida porque si te entregas a las cosas, ellas te devolverán un "yo" tuyo que no conocías. Y estarás más o menos… encantado de la vida.

Probablemente, el compromiso moral más alto que nos queda, el más radical, el más insobornable, sea el de dar carta de naturaleza al poema de Mario Benedetti, Defensa de la alegría:

Defender la alegría como una trinchera

Defenderla del escándalo y la rutina

De la miseria y de los miserables…

Defenderla como una bandera

Defenderla del rayo y de la melancolía…

www.psicoterapiajerez.es

 

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