Cádiz, la provincia secuestrada en el centro de la diana

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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Si por mí fuera, terminaría el acuerdo militar con Estados Unidos y les diría elegantemente eso de 'yankees go home'.

Tenía en mente escribir sobre esto desde hace algún tiempo. Una de las cientos de razones para quitarle la confianza al Gobierno que voté y apoyé del PSOE fue el regalito que nos hizo la ministra catalana Carme Chacón a todas las personas que vivimos en la provincia de Cádiz: el escudo antimisiles en la Base de Rota. Soy pacifista, no me gusta la violencia en ninguna de sus formas como a casi todo el mundo. Pero tampoco soy un iluso. Entiendo la necesidad de un ejército defensivo y defensor de la ciudadanía cuando lo necesite antes que un ejército agresivo. Hice el servicio militar en el Estrecho y sé de lo que hablo cuando miro a Marruecos.

Pero eso no quita que tenga que estar de acuerdo con cuestiones tan antiguas como la Base de Rota, que con la decisión del PSOE nos puso más en la diana que nunca ante posibles enemigos, como en el tiempo que marca el enlace: Rusia. En Cádiz tenemos otro problema añadido como digo en el titular: estamos secuestrados. Sí. Porque dependen muchos puestos de trabajo de decisiones militares. Yo, si por mí fuera, terminaría el acuerdo militar con Estados Unidos y les diría elegantemente eso de yankees go home. Pero claro, eso no habrá partido que lo pida en voz alta. No es popular. Destruye puestos de trabajo. Como tampoco es popular decir que no se contrate hacer barcos con países donde la homosexualidad se castiga con la pena de muerte. Tampoco se puede decir. Valen más los puestos de trabajo que cualquier derecho humano, como es el derecho a la vida.

Aunque si tuviéramos políticos más dignos, serían capaces de crear puestos de trabajo para sustituir a estos acuerdos si se suspendieran. Pero aquí no manda la política. Manda el poderoso caballero. Sí. Don Dinero. Y la ciudadanía de la provincia de Cádiz tragamos y tragamos. A pesar de que nos prometieran que el escudo antimisiles o esa diana que dice ¡eh, aquí estamos!, iba a crear cientos de empleos, la realidad es que hoy hay despidos en la Base naval. Nos la cuelan por todos sitios. Y Cádiz muda.

Y escribo esto cuando me levanto con la noticia de que Corea del Norte lanza su primer misil con Trump gobernando los Estados Unidos. Y yo sin saber si en Cádiz existe algún programa de protección civil en caso de ataque nuclear. Y no es ponerme alarmista. Pero es que Trump me da miedo y no me gusta su base aquí a veinte kilómetros de mi casa.

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