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José Antonio Bustamante, empresario y ciudadano indignado

Acabamos de cerrar un año nefasto en cuanto a casos de corrupción política se refiere. Con más de 2.000 imputados y 150 causas abiertas, el 2014 ha batido todos los récords que, con total seguridad, serán superados en el presente año. En este 2015, año multielectoral, a todos los casos abiertos se sumarán otros tan sonados como los casos Nóos, Pretoria, Campeón y parte de la inacabable trama Gürtel.

Hasta el último día del año nos han llegado noticias sobre el saqueo monumental al que los amigos de Aznar y Rajoy sometieron a Bankia. Sobresueldos, gastos de representación oficiales, tarjetas black para los extraoficiales y caprichos, subidas de sueldos escandalosas, millonarios despidos, aportaciones desmedidas a sus planes de pensiones, stock options y comisiones por parte de terceras entidades a los que estos directivos encargaban informes y trabajitos varios. Un expolio que originó un agujero de 22.000 millones de euros que tuvimos que pagar entre todos los ciudadanos.

Este pasado año ha confirmado lo que tantas veces hemos repetido algunos. La crisis no fue provocada porque viviéramos por encima de nuestras posibilidades o por aumentar el importe de la hipoteca para comprarnos un coche. La crisis ha sido, es, un fraude. Un timo para hacernos aparecer como culpables de sus fechorías. Una excusa perfecta para servir en bandeja a sus amigos empresarios bajadas de sueldos y despidos gratuitos. El pretexto que necesitaban para subir (más) el IVA y para recortar servicios básicos en sanidad y educación.

Los españoles, con los bolsillos vacíos y sin llegar a fin de mes, sanearon a la corrupta y mafiosa banca española y, ahora, nacionalizada y saneada, nos anuncian que, en el caso de Bankia, será privatizada en 2017. Ya os adelanto que no veremos ni un solo céntimo de esos 22.000 millones invertidos. Ni en dinero ni en devolución de servicios y derechos. Lo mismo que, de antemano casi se puede asegurar, el banco irá a parar a manos de algún grupo inversor en el que los mismos que contribuyeron a su caída, tendrán intereses de algún tipo.

Este año ajustaremos cuentas con los que nos han estafado. En las municipales, autonómicas y generales, aunque Rajoy amenace con retrasarlas al 2016 para beneficiarse del empleo que las navidades suelen crear. Pondremos en su sitio a todos estos defraudadores -en el más amplio sentido de la palabra- que permiten que el pueblo se muera por no poner dinero para la medicación que los afectados por hepatitis C necesitan, mientras ellos continúan con sus lujosas vidas.

2015 será nuestro año.



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