El cardenal arzobispo Antonio Cañizares
El cardenal arzobispo Antonio Cañizares

Me pregunto si el cardenal sale del palacio episcopal y me pregunto con qué gente se junta para no ver los efectos de la crisis.

Igual que en la novela Un mundo feliz, podríamos diferenciar a las personas en alfas y betas. Los alfas, seríamos las personas que estamos concienciadas con las acciones sociales para un mundo mejor y que participamos de ONG u otros tipos de asociaciones con objetivo social. Los betas serían las personas que no están sensibilizadas con las necesidades sociales de hoy y no ayudan ni participan en nada de esto.

Días pasados, estando sentado en un parque, se me acercó un joven muy educado, pidiéndome permiso y perdón por molestarme, para explicarme que pertenecía a la organización Músicos para la paz y que estaban vendiendo lotería para ayudar a niños y niñas con necesidades educativas especiales. Yo le ensené mi pulsera de la Asociación Española Contra el Cáncer, de la que soy socio y le dije que ojalá yo pudiera ayudar a todo el mundo. Y hablamos de eso, de la dificultad en estos tiempos de crisis para obtener fondos para las asociaciones que ayudan sobre todo al que menos puede.

Ahora llega una época "buena" para recaudar fondos, porque la gente se vuelve más sensible en Navidad, aunque suene a tópico, pero es verdad. Pero también hay que reconocer que la carga cae siempre sobre los mismos, los sensibilizados, los alfas, que terminamos intercambiando loterías y las que no vendemos, al final las compramos nosotros.

También es tiempo de recogida de alimentos, pero cada vez cuesta más trabajo. Por un lado, porque los que más dan, los pobres - sí, cuanto más necesidad pasas, más generoso eres - cada vez tienen menos.

Por otro lado, siempre están los que desaniman a la gente. Los que dicen que piden para comer y se gastan el dinero en tabaco. Los que dicen que piden para comer y llevan luego a su hijo al McDonalds. Porque piensan que el pobre no tiene derecho a ocio ni disfrute. Solo tiene derecho a comer de la caridad. Y estos comentarios hacen mucho daño porque hay gente que lo cree y no da nada. No dan nada como los que hacen estos comentarios mal intencionados, con la única finalidad de justificar su egoísmo.

Estos son los omegas. Ya no es que pasen de la desgracia ajena como los betas. Sencillamente se dedican, y perdonen la expresión, a joder el trabajo social de los demás. Entre estos omegas, los hay de lujo, como el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, que ha dicho que esta crisis interminable ya está mejorando y que no ve gente por debajo de los puentes ni pidiendo tanto por las calles. Me pregunto si el cardenal sale del palacio episcopal y me pregunto con qué gente se junta para no ver los efectos de la crisis.

Me pregunto si es capaz de saber el daño inmenso que ha hecho a organizaciones de la propia Iglesia como Cáritas con sus declaraciones. ¿Qué ocurriría si la gente piensa que es verdad lo que dice el cardenal y decide no dar alimentos porque ya no hay tanta crisis?

Me pregunto también si el evangelio que lee Cañizares es el mismo que leo yo. Y me pregunto por qué el Papa Francisco no le destituye en el acto. ¿Por qué el Papa nos da una de cal y otra de arena? Me pregunto a qué está jugando Francisco manteniendo a un señor así, hablando en nombre de la Iglesia y atacando a todo el centro de las creencias católicas que son ver a Dios en el prójimo y ayudarlo en todo lo posible.

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