Estudiantes durante una manifestación contra el machismo y la LGTBIfobia en las aulas. FOTO: MANU GARCÍA.
Estudiantes durante una manifestación contra el machismo y la LGTBIfobia en las aulas. FOTO: MANU GARCÍA.

El 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo conmemoramos, un día histórico para todas nosotras y para la lucha y reivindicación de nuestros legítimos derechos, el Día Internacional de las Mujeres. Un día, que cada año, pretende ser una llamada de atención a la sociedad, un recordatorio periódico de la desigualdad y discriminación que desgraciadamente seguimos sufriendo la mitad de la población y que lesiona los Derechos Humanos Universales de las Mujeres.

Pero para mí, el 8 de marzo también es un día para enarbolar la bandera del feminismo y sentirme orgullosa de ser feminista. Porque el feminismo, lo único que pretende es defender la igualdad entre mujeres y hombres. Y para ello, denuncia y lucha contra las injusticias, la discriminación y las intolerables situaciones que aún seguimos sufriendo las mujeres por todo el mundo.

Por eso, yo hoy me siento orgullosa de ser feminista y luchar contra la violencia de género, contra la discriminación salarial y contra el mayor desempleo femenino. Me siento orgullosa de ser feminista y denunciar la invisibilidad y la doble discriminación que sufren de las mujeres LBT (lesbianas, bisexuales y trans). Me siento Orgullosa de ser Feminista y luchar contra la escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social y económica. Me siento orgullosa de ser feminista y denunciar los problemas que tenemos las mujeres para conciliar la vida personal, laboral y familiar. Y me siento orgullosa de ser feminista y denunciar que la Igualdad plena y efectiva, entre mujeres y hombres, es todavía hoy una tarea pendiente, que necesita obligatoriamente del feminismo.

Porque no podemos olvidar que gracias al feminismo, hoy las mujeres podemos votar, podemos trabajar y disponer de nuestro propio salario, podemos tener propiedades, podemos estudiar e ir a la universidad, podemos tener un cargo político, podemos decidir sobre nuestros cuerpos, usar anticonceptivos y abortar, podemos casarnos con quien queramos y divorciarnos… En definitiva, gracias al feminismo las mujeres podemos hacer lo mismo que los hombres han podido siempre.

Pero parece que hay hombres muy machos que no quieren que esto sea así. No quieren que tengamos igual poder de decisión que ellos. No quieren que las mujeres tengamos las mismas oportunidades que ellos. No quieren que las mujeres alcancemos la igualdad real y efectiva. Son hombres que pretenden seguir manteniendo sus privilegios masculinos a nuestra costa. Y para ello, atacan a nuestros derechos más fundamentales, como son el derecho a la igualdad, el derecho a decidir y el derecho a vivir.

Por ello, necesitamos del feminismo para decirles a esos hombres, que no se lo vamos a permitir. ¡Que no se lo vamos a consentir! ¡Que estamos dispuestas a luchar, todas juntas y unidas para defender nuestros legítimos derechos como mujeres! Porque… ellos serán muy machos, pero nosotras las feministas, somos muchas.

Mujeres… por nosotras, por nuestros derechos, por nuestra lucha… ¡Orgullo feminista!

Susana Domínguez es presidenta de JereLesGay.

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