Jim Morrison.
Jim Morrison.

Este sábado se cumplen 50 años desde que Jim Morrison, cantante de The Doors, icono del movimiento hippie y poeta se marchó tras recibir a la dama de negro, durante la madrugada del 3 de julio de 1971 en la bañera de su piso de París. Con él, se consolida el núcleo duro del Club de los 27. Por un capricho del destino, esta fecha coincide con la muerte de Brian Jones, miembro fundador de los Rolling Stones y del Club de los 27, también de madrugada en su piscina allá por 1969, hace 52 años. Esta horripilante coincidencia ha alimentado distintas leyendas místicas, otras tantas conspiranoicas y algún que otro rumor inverosímil como que murieron a la misma hora con una diferencia exacta de dos años.

Se ha escrito mucho sobre el día en el que Jim Morrison murió, sobre su estado de salud, sobre si el infarto le fue provocado o no por el consumo de heroína, que si pudo haber esnifado esta última por error confundiéndola con cocaína, que si no le hicieron autopsia… De todo lo que se anda diciendo, yo siempre me he querido quedar con lo siguiente. Un mes antes Jim y su novia Pamela visitaron Granada, de tal forma que lo último que hizo Jim Morrison antes de morir fue echarle un último vistazo a las fotos que hizo en la Alhambra.

Tan extrañas circunstancias han dado lugar a algunos mitos, el más destacable es que Jim Morrison sigue vivo. Se dice que podría haber sobornado a un médico francés para que falsificara su certificado de defunción, y así escapar de sus problemas con la justicia y de una fama que ya se le empezaba a hacer pesada. El propio Ray Manzarek, teclista de los Doors, declaró que, si había alguien capaz de hacer esto, era Jim.

Lo más curioso de este mito es su paralelismo con el que dice que Elvis Presley también fingió su muerte. Incido en el “también” porque a Elvis le llegó el turno seis años después. De esta forma la tumba de Jim en el Père-Lachaise estaría vacía... o hay un desconocido en su lugar. Pero se trata solo de los sueños de los fans que no quieren asimilar la muerte de su ídolo. También hay quien dice que repatriaron el cuerpo y que dejaron la tumba en París para seguir captando turistas, lo que me parece una idea todavía más loca ya que suficientes atractivos turísticos tiene París como para depender de Jim Morrison.

La sensación que me da es que fue tan icónico que el tópico de superestrella del rock ha utilizado mucho de su figura. Su forma de vestir, su pelo, la actitud rebelde, excéntrico, tremendamente mujeriego… Al respecto de esto último, hay que recordar que tampoco fue infalible. Cuando le intentó entrar a Janis Joplin esta le reventó una botella de whisky en la cabeza.

Intentar describir o representar a Jim Morrison es inútil, la única forma de poder llegar a entenderlo es empapándote de su obra y viendo los documentos gráficos y testimonios que hay sobre él. La película que hizo Oliver Stone sobre los Doors es pura basura. Si bien cuenta cosas que pasaron, no las cuenta tal y como ocurrieron. No deja de exagerar y teatralizar tonterías que hacen parecer a Jim un tremendo capullo. La versión de los hechos más objetiva y completa se encuentra en el documental When You’re Strange (2009). Con todo, 50 años después no dejamos de escuchar e intentar entender a un joven rebelde y poeta bohemio que dejó sin respiración a la juventud de todo el mundo.

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