Reproducción de bandera arbonaida tomada a los almohades.
Reproducción de bandera arbonaida tomada a los almohades.

Refiere el escritor Manuel Chaves Rey, en su obra Cosas nuevas y viejas, que se conoce con el nombre de Motín del Pendón Verde al que tuvo lugar, en el año 1521, en el populoso Barrio de la Feria de Sevilla. Para el Historiador y Notario de Bujalance, Juan Díaz del Moral, esta revuelta sería la más antigua que se produjo en España durante la Edad Moderna, perteneciendo a lo que el llamaba la Prehistoria de las agitaciones sociales de Andalucía.  

Esta revuelta popular, que tuvo lugar en el siglo XVI, no debemos de confundirla con otro motín, de similares características, que se produjo en el mismo barrio, en el año 1652, por las penurias económicas que las clases populares estaban soportando.  

En los días previos a la revuelta, el precio del pan aumentó considerablemente; provocando una gran hambruna en las clases pobres y creando un malestar que se hizo insoportable en los barrios bajos de la ciudad de Sevilla. Este pueblo hambriento y desesperado, por la falta de alimentos, terminó amotinándose el día 8 de marzo de 1521.  

Sobre esta revuelta, el escritor Joaquín Guichot refiere que Antón Sánchez, carpintero de profesión y vecino del Barrio de la Feria, tras formar una Junta con otros vecinos y constituir, con un nutrido grupo de descontentos de las collaciones de San Marín y de San Gil, una comisión de veinte hombres, para que fuesen, en nombre de todos, a ver al Asistente de Sevilla y al caballero Preafán, para que solucionasen la falta de alimentos.  

Mientras tanto, los vecinos descontentos se fueron concentrando en la Plaza de la Feria, creciendo el bullicio y el malestar general; lo cual alarmó a las Autoridades, por lo que se personó el Asistente para hablar con los cabecillas; prometiéndoles repartir trigo para solucionar la crítica situación.  

Sin embargo, los amotinados, no satisfechos con esta promesa, decidieron asaltar la casa del Jurado Álava y coger todo el trigo que allí se encontraba. Tras tenerse noticia en otros barrios de Sevilla de estos sucesos, muchas gentes de otros lugares se unieron a los amotinados; y, enarbolando un Pendón Verde, que se encontraba en la Capilla de los Cervantes de la Parroquia de Omnium Sanctorum, se dirigió la multitud hacia el Corral de los Olmos, donde por entonces se encontraban las Autoridades de la ciudad, en actitud amenazadora, arrojando piedras y pidiendo pan.  

Ante esta situación tan caótica, el Marqués de Algaba, intentó apaciguar a los sublevados, prometiendo repartir trigo y deteniendo a varios vecinos con la intención de ahorcarlos. Estos hechos provocaron que la situación se radicalizase aún más; por lo que los amotinados se dirigieron, el nueve de marzo, al Palacio del Marqués de Algaba, exigiendo el reparto de trigo y el perdón de los vecinos presos. Luego, tras asaltar las casas del Conde de Niebla y del Duque de Medina Sidonia, los amotinados, armados con espingardas, ballestas, espadas y cuatro piezas de artillería, cercaron la cárcel y liberaron a los presos.  

El día 10 de marzo se libró una auténtica batalla en las calles, entre el pueblo hambriento y las autoridades, auxiliadas por los nobles; muriendo en la refriega muchos infelices que se habían alzado pidiendo pan; y, tras ser apaciguada la revuelta, fueron ahorcados muchos otros desgraciados.  

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