Un cuarto de siglo de la culminación del 'procés' de San José del Valle

La localidad celebra el 25 aniversario de su segregación de Jerez con una amplia programación de actos durante 2020. Aquí, un repaso a la historia del municipio y a los motivos que lo llevaron a independizarse

Francisco Pineda, Francisco Requena y el alcalde Antonio González, en el balcón del Ayuntamiento de San José del Valle. FOTO: MANU GARCÍA
Francisco Pineda, Francisco Requena y el alcalde Antonio González, en el balcón del Ayuntamiento de San José del Valle. FOTO: MANU GARCÍA

Las campanas repicaron y se escucharon en todo el pueblo y alrededores. El alcalde proclamó por los altavoces de la plaza: “Vallenses, ya somos independientes”. Con estas palabras se puso fin a un largo proceso de segregación y se desató la euforia entre los poco más de 4.000 vecinos de San José del Valle, hasta entonces entidad local perteneciente a Jerez. La independencia, hecha oficial tras la publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) el 1 de abril de 1995, se celebró con una degustación de arroz con conejo, que en 2020 se repetirá para conmemorar esta efemérides, de la que se cumplen 25 años y que el Ayuntamiento pretende celebrar con una amplia programación de actos.

“Antes de ser independientes, en el Ayuntamiento —una modesta edificación de una planta situada en el centro de la localidad— había una mesa vieja con una pata rota, una silla en la que no te podías sentar, un folio y un lápiz que no pintaba”, describe Francisco Requena a lavozdelsur.es, considerado como el “cronista del pueblo” —tiene anotadas todas las muertes y nacimientos de San José del Valle desde que es independiente— y uno de los vecinos que empujó para conseguir su constitución como municipio. El 28 de marzo de 1995, día en el que se segregó oficialmente de Jerez, se encontraba en su negocio, una barbería, con un cliente. “Fue un día glorioso, pensé: ya me puedo morir tranquilo que me muero en un pueblo”, confiesa.

Hace 25 años cristalizó un sentimiento de segregación que llevaba muchos años antes impregnado en el espíritu de los habitantes de San José del Valle. “Todos nos sentimos molestos, perjudicados, humillados y desorientados; predispuestos continuamente a la queja, la censura y tal vez la murmuración. El ánimo tranquilo, reposado y optimista, fruto de un floreciente estado de cosas, en su triple aspecto, económico, social y moral brilla por su ausencia, en la mayor parte de nuestra sociedad”, escribía Juan Ramírez, quien fuera secretario del Ayuntamiento de San José del Valle en 1960, en su escrito llamado Manojillo de ideas, con el subtítulo Exclusivamente para los hombres que componen la directiva de los que quieren a su pueblo, y están dispuestos a trabajar por él.

Pineda, sosteniendo un recorte de periódico de 1976, en el que se habla de la deriva de San José del Valle. FOTO: MANU GARCÍA

Ramírez recoge, pasada la mitad del siglo XX, el sentir de unos vecinos que no se consideran jerezanos y que reclaman su propia identidad. “¿Por qué razón tenemos que ser, solamente nosotros, los hijos de San José del Valle, una colonia pobre y atrasada, sin derecho a la vida civilizada, abandonada a su suerte, precisamente en una España cuna del derecho de gentes? Tenemos un pueblo y no podemos renunciar a él, pues sería igual que renunciar a nuestros padres”, escribe el secretario municipal, en unas páginas en las que explica el procedimiento a seguir para convertirse en entidad local —figuras que ya regían en La Barca o El Torno— y el perjuicio que les supone depender de Jerez.

“Jerez se cree que San José del Valle es como una dehesa o coto de su propiedad privada que tienen para su recreo, y explotarla a su antojo; por esto no hay que extrañarse que ante nuestro plan reaccionen malhumorados”, advierte Juan Ramírez en su Manojillo de ideas, que se distribuyó entre los vecinos de San José del Valle. Ramírez fue, así, el primer “valiente” que se atrevió a expresar por escrito el sentir de unos vecinos que hasta 1995 no lograron su ansiado objetivo: constituirse en municipio independiente, algo por lo que, por cierto, fue “castigado”, y enviado a Jerez a trabajar para enfriarle su afán independentista.

“Estábamos abandonados”, se queja Francisco Pineda, otro de los vecinos impulsores de la independencia, antiguo presidente de la asociación de empresarios de la localidad. “No teníamos nada”, insiste, y recuerda que en marzo de 1976 se reunieron hasta 600 hombres —las mujeres no lo tenían permitido— en una asamblea de la Asociación de Cabezas de Familia, donde hablaron de la conveniencia de emprender el camino hacia la segregación. “No te dejaban hacer nada”, dice Pineda. Él mismo adquirió unos terrenos y tuvo que pelear lo indecible para poder construir en ellos, como le habían prometido que haría desde Jerez.

“Pagábamos impuestos como si viviéramos en la calle Larga, pero no teníamos apenas servicios”, se queja Francisco Requena, quien todavía recuerda una frase que pronunció Tomás García Figueras, alcalde de Jerez entre 1958 y 1965: “San José del Valle es una pepita de oro para Jerez, dejadlo tranquilo”. Requena sentencia que “ahora se está demostrando que el Valle tiene futuro”. Antes de ser pueblo independiente tenía un policía municipal, ahora cuenta con siete, y solo Álvaro Domecq, regidor jerezano al que relevó García Figueras, “hizo algo por el Valle”, ya que impulsó la llegada de agua corriente, luz y teléfono. De hecho, hasta tiene una calle junto al Ayuntamiento.

Francisco Pineda, Francisco Requena y Antonio González Carretero, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

“Un hijo con hambre sale antes de la familia que un hijo que lo tiene todo”, dice a modo de ejemplo Antonio González Carretero, alcalde de San José del Valle. Para él, “la segregación ha sido con diferencia lo mejor que le ha pasado a este pueblo en toda su historia… y lo mejor que le pasará en los próximos 300 años”. González Carretero recuerda que, cuando el pueblo se proclamó independiente, volvía del instituto de La Barca, donde estaba cursando segundo de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) y se lo contó su abuela, con la que vivía: “Ya somos independientes”. Al principio, dice, no se lo creía.

San José del Valle, un pueblo con “identidad propia”, empezó entonces a mejorar. “Es más fácil decir en qué no nos ha beneficiado la independencia…”, señala. “La dejación de funciones de Jerez para este pueblo era tal que la feria la teníamos que organizar los vecinos y empresarios, no querían que hubiera feria”, rememora el alcalde vallense. Requena y Pineda, más veteranos, cuentan que se trasladaron a El Puerto, donde les prestaron unas casetas con las que organizaron la celebración. “Ojalá La Barca y Torrecera fueran independientes, sin duda les iría mejor”, señala Antonio González Carretero, quien añade: “San Martín del Tesorillo se acaba de independizar y ya se le nota”.

San José del Valle celebrará sus 25 años como pueblo independiente con una serie de actividades que van desde exposiciones, talleres y muestras, a jornadas formativas, pasando por fiestas extraordinarias y actos institucionales, para dar a conocer a sus vecinos la historia del municipio. Además, también celebra los 325 años desde la fundación del primer asentamiento poblacional en la zona, ya que en 1965 se instalaron los carmelitas, con su prior Fray Antonio de la Trinidad a la cabeza, en la falda del Cerro del Águila —hoy llamado Monte de la Cruz—, dando al convento el nombre de San José y, por consiguiente, al pueblo.

“Queremos conmemorar todo lo que durante estos 25 años se ha consolidado en el pueblo, como el carnaval”, cuenta el alcalde, quien relata que también habrá simposios sobre la historia del pueblo —“que es la gran desconocida”— y una línea de fiestas como la recuperación de la feria de septiembre, un plan extraordinario de conciertos durante el verano, muestras gastronómicas en torno al cerdo o una salida extraordinaria de la Virgen del Carmen.

Detalle de la primera urna instalada en San José del Valle con la llegada de la democracia. FOTO: MANU GARCÍA

El “guerracivilismo democrático” del Valle

El alcalde de San José del Valle, Antonio González Carretero, fue proclamado en 2015 como regidor de la localidad tras liderar la lista más votada —por tan solo 78 papeletas—, con el mismo número de concejales que el PP, por lo que necesitó del apoyo de IU, pero una moción de censura lo destronó a mitad del mandato en favor del popular Antonio García. Sin embargo, la Justicia dio la razón a González Carretero y consideró que la moción fue "ilegal", por lo que volvió a coger el bastón de mando del municipio tras unos meses convulsos de continuos enfrentamientos. Los electores, en las municipales de 2019, le dieron su confianza y ahora tiene ocho de los once ediles del pleno.

“Los vallenses, una vez que hemos elegido, debemos dar un margen de confianza al alcalde”, expresa González Carretero, quien lamenta que en San José del Valle exista “mucho enfrentamiento político”, o como él lo llama, “guerracivilismo democrático”. Hay, en su opinión, “una derecha muy poco democrática y una izquierda muy poco madura”, dice en referencia a PP e IU. “La derecha cree que esto le pertenece, pero es un error pensar que eres dueño del Valle y no gestor de lo público”, agrega.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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