Diego Almodóvar, quien fuera delegado de Alcaldía de El Portal durante 16 años, sigue en la lucha a sus 79 años. Pierde la cuenta de los colectivos en los que participa. 

La puerta de su casa está abierta. En el recibidor, fotos del Che Guevara y Rafael Alberti. Para cuando se realiza la entrevista, a media mañana, Diego Almodóvar, a sus 79 años, ya ha estado dos horas en el gimnasio. “Hago 40 minutos en la cinta, luego otros 40 en los aparatos y media hora en la piscina”, cuenta. Se levanta a las cinco y media de la mañana. “Hago las faenas de mi casa y a las siete entro en el gimnasio”. Nunca ha bebido, dice que no le gusta y no fuma desde hace 45 años. ¿Es el secreto de su vitalidad? Puede ser. Hasta él mismo pierde la cuenta de los colectivos en los que participa. “No tengo dedos de la mano para contarlo”, dice. Es miembro de la Coordinadora del Agua, de la Coordinadora de la zona Sur Existe, presidente de la asociación de vecinos de El Portal, forma parte de la ejecutiva permanente del consejo local de mayores y milita en IU y en el PCE.

¿Cómo surgió su acercamiento al Partido Comunista?

Todo empezó cuando tenía 18 años. Por entonces estaba trabajando con los americanos de barrenero en San Cristóbal. Ellos tenían un coche en el que recogían a los trabajadores de Jerez, pasaban por El Portal y montaban a los cuatro oficiales que habíamos aquí. Pero un día se llenó el coche y no cabía más gente. Tenía que dar otro viaje y el americano dijo que no, que los que no habían ido estaban despedidos. Y claro, lo denunciamos por despido improcedente. En el juicio no me dio tiempo ni a abrir la boca. El magistrado hizo una seña a los grises, me sacaron y me dijeron: Si abre la boca lo llevamos detenido. Terminó el juicio y lo perdimos todo. Vi por mis propios ojos cómo la verdad la hicieron mentira y la mentira la hicieron verdad.

Para muchos, ser comunista hoy en día es algo anacrónico, ¿por qué sigue defendiendo esos ideales?

Siempre he dicho que las ideas comunistas eran las mejores para mi clase. Otra cosa es la forma en la que se lleva a la práctica. La idea es la mejor, luego está el hombre…

¿Dónde se han ejecutado mal?

En muchos sitios. Por ejemplo en Rusia. Todos estábamos ilusionados con eso, pero… Siempre digo y diré que el Partido Comunista en España tiene un currículum impecable. Quizás ha cedido más de la cuenta desde mi punto de vista. En el 79 cedió para que en este país hubiera una democracia. Y políticamente perdió mucho.

"Siempre he dicho que las ideas comunistas eran las mejores para mi clase, otra cosa es cómo se llevan a la práctica. La idea es la mejor, luego está el hombre…"

¿Cree que hoy en día sigue siendo necesario el comunismo?

Por supuesto. Creo que lo que llevo a la práctica, y sigo siendo comunista, no contradigo con mis acciones nada de lo que yo digo.

Aunque hay quien esconde esos ideales para ganar votos…

Pues sí, puede ser. Por ejemplo, hay muchos comunistas que se han ido al PSOE.

¿Eso lo entiende?

No. Será que soy muy torpe. No puedo entender nunca que el señor Tamames se fuera a la CDS (Centro Democrático y Social) cuando ese hombre se llevó más de 20 años pagando de su bolsillo la sede del partido en Madrid. Nicolas Sartorius, siendo marqués, no quiso coger el título del padre. Hay gente que lo siente y lo lleva a la práctica, que es lo interesante.

Diego Almodóvar nació junto al río Guadalete. Allí vivió, a escasos metros de su orilla, los primeros años de su vida. De lo que pescaba se alimentaba y sacaba algo de dinero para ir tirando. Luego trabajó en algún cortijo y de encofrador, el oficio al que ha dedicado la mayor parte de su vida. En la década de los 70, cuando era enlace sindical en una obra, ocurrió un desgraciado accidente. Un joven, de 18 años, que trabajaba sin asegurar, falleció en la obra. Poco después comenzó su “calvario”. Lo despidieron. “Diego, lo siento, no puedes trabajar más en esta empresa”, le dijeron. A partir de ahí nadie lo quería contratar. “No pude trabajar más en la construcción en Jerez, por eso creé una cooperativa de construcción”, cuenta. “Era eso o irme de Jerez”, dice. Con ella estuvieron 22 años, hasta que se prejubiló tras operarse de la vista.

Después de hacer ejercicio, ¿cómo es el resto de su día a día?

Me voy al centro si tengo reuniones, raro es el día que no tengo. Durante la noche no hago ninguna actividad, porque es el tiempo que tengo para descansar, pero durante el día estoy de un lado para otro. A veces tengo dos o tres reuniones… después saltó el famoso 15-M y estuve con ellos los tres años que se ha llevado.

Ahora ha cumplido cinco…

Digo cuando empezó a trabajar. Lleva cerca de dos años sin hacer nada. Los tres años fuertes fueron los primeros.

¿Cree que el movimiento ha perdido fuerza?

Soy de los que pienso que puede seguir. Y no en Jerez, en el mundo. El otro día dije por qué había confiado en el 15-M. Siempre había sido muy critico con la juventud, veía que no se movía, y un buen día cuando iba para el centro, al llegar a la plaza del Arenal, vi tiendas de campaña y me paré. Me dije para mí: Diego, no estás soñando, son tiendas de campaña y esta gente no están veraneando ni en un camping, están reivindicando algo. Estuve más de un mes titubeando, iba a las asambleas pero retirado. Alguno llegó a pensar que era policía. Sólo tomaba nota y escuchaba. En las asambleas se criticaba a muerte a los partidos y sindicatos. Creo que había un sector demasiado radical, pero aun así decidí meterme de lleno.

¿Para qué cree que sirvió el 15-M?

Para mucho. España dio un giro de 180 grados. Ha abierto muchísimas mentes, eso no hay quien me lo quite a mí de la cabeza. Ni a mí ni a nadie. Ha sido el fuego que ha empezado en España para cambiar la política.

¿Es de los que piensa que fue el comienzo del fin del bipartidismo?

Por supuesto que sí. El bajón que ha dado el PSOE es porque muchos se han ido a Podemos, eso lo tengo muy claro. Incluso de IU también se fue mucha gente. Soy uno de los que lo sigue intentando aquí. A ver si insistimos en que el 15-M no debe desaparecer. Debe seguir, aunque con otras formas, habrá que dar un giro, porque es verdad que está politizado, pero por el bien de la política no debería dormirse el 15-M, tiene que seguir reivindicando.

Estamos en puertas de otras elecciones, ¿a usted le motiva la coalición Podemos-IU?

Voy a ser sincero: no me gusta mucho. Pero no me puedo contradecir con mis principios, porque desde chiquitito en las manifestaciones, cuando el Partido Comunista estaba en la clandestinidad, me iba a la calle pidiendo unidad. Llevo 50 años pidiendo unidad.

¿Y por qué no le gusta entonces?

Por la estrategia que han empleado. Ahora mismo se podría estar gobernando España si esto hubiera pasado en diciembre. Entonces, eso es lo que ha hecho que esto me haya chocado, la postura del coletas (Pablo Iglesias), como yo lo llamo, y de otros miembros de Podemos. Que no es la de las bases, porque cuando le han preguntado si querían ir junto a IU el 98% ha dicho que sí. Las bases sí querían la unidad de antes.

¿Cree que se ha perdido tiempo?

Se ha perdido una oportunidad grandísima y eso va a tener mucha parte de culpa de la abstención que va a haber.

¿Cree que subirá?

Sí, aunque ojalá me equivocara.

"El 15-M no debe desaparecer, por el bien de la política no debería dormirse, tiene que seguir reivindicando"

Después de tantos años de lucha, ¿de cual se siente más orgulloso?

Del desdoble del ferrocarril. En ese paso a nivel murieron once personas. El día que fui a Madrid a hablar con Álvarez Cascos, que era ministro de Fomento, me explayé. Le achaqué a él directamente las tres últimas muertes. Y le dije por qué: porque tres años antes había habido una muerte y la petición que le hicimos era la misma: que vallaran el recorrido del ferrocarril y el paso a nivel estuviera más controlado. De vuelta a Jerez nos sonó el teléfono y era el Ministerio. Nos dijo que en una semana empezaban las obras. Y así fue.

¿Y una espinita que tenga clavada?

El Guadalete. Lo siento bastante. Lo vi de pequeño, cuando era una gloria estar en él. He nacido en su orilla. El agua que bebía era del Guadalete, la difunta de mi madre lavaba con el agua del Guadalete, hacía las comidas con ese agua… Todo. Muchas veces me asomo a la orilla y se me ponen los vellos de punta. Ya en el año 60 a mi padre le preocupaba el río cuando empezó a sonar que iban a montar una azucarera. Y ahí está el río, que lo que le queda es el nombre.

¿Cree que llegado a este punto sigue habiendo esperanza para el Guadalete?

Dicen que todo tiene solución menos la muerte. El problema es la inversión que hay que hacer…

¿Es de los que piensa que Jerez nunca ha apostado por el río?

Los ciudadanos de Jerez siempre han creído que el río era de la gente de El Portal, Las Pachecas y cuatro más, por eso no han tomado como suyo este problema.Estuvo 16 años de delegado de Alcaldía de El Portal, lo ve antes y ahora, ¿y qué piensa?

Aquí no había nada. Nos llevamos diez años reivindicando un nuevo colegio. Ocho años el centro de salud. No había autobús. En los 60 hasta mandamos una carta a Franco para pedirle que pusiera un teléfono en la barriada. En cinco minutos se podía hablar con Nueva York y para hablar con Jerez tenías que ir andando y tardabas media hora. Y se puso.

En su época tenía fama de ser muy reivindicativo, ¿cree que hoy en día faltan personas así, en el Jerez rural y en la ciudad?

En la federación de vecinos Unión Rural siempre he dicho que el problema que tiene la zona rural de Jerez es que los vecinos no se mueven. Si los vecinos se movieran el Ayuntamiento iba a temblar.

¿Es más difícil que la gente se movilice en las barriadas rurales?

Claro que sí, pero eso no se puede perder. Mi doctrina es que aunque tú hagas la revolución, la lucha nunca se pierde. No se puede parar.

En su época fue muy crítico con Pedro Pacheco. Esta misma semana se le ha añadido un año y diez meses de condena. ¿Es de los que piensa que es justa viendo su gestión o exagerada en cuestión de lo que se le juzga?

A él se lo decía. Un año antes de empezar a juzgarlo me lo encontré en la Alameda Cristina y me dijo: Alcalde, vas a morir con las botas puestas. Y le contesté: no como tú, que te has ido. Pero se tenía que haber ido antes. Podría haber salido por la puerta principal, a hombros. Pero se creyó que era dueño del cortijo y no era así. El político tiene un principio y un fin. Se creyó que era el dueño de Jerez y ahora lo está pagando. Creo que hizo muchas cosas malas. También buenas, porque cualquier alcalde que hubiera entrado, por muy malo que hubiera sido, tenía que hacer cosas buenas después de 40 años de dictadura… Pero dejó el Ayuntamiento entrampado hasta los ojos. No sé cómo pueden gastar 100 si solo tiene 80, 50 o 30. Luego pagan los mismos de siempre, los ciudadanos, que pagan impuestos con mucho esfuerzo para que los políticos lo tiren. Es que Pacheco tiraba el dinero. Así llegó la deuda donde ha llegado.

"No me gusta mucho la coalición Podemos-IU, pero no puedo contradecir mis principios, llevo 50 años pidiendo unidad"

Dígame lo primero que se le pase por la cabeza al escuchar estos nombres:

Santiago Carrillo: Discrepé mucho con él, no estaba de acuerdo con su postura, pero tendría sus argumentos. Era un tío luchador, de principios, hasta el fin fue muy luchador.

Felipe González: Siempre lo he considerado el hijo de Willy Brandt, de la socialdemocracia.

Julio Anguita: El político más leal y más claro que he visto defendiendo sus ideas. Es un gran político. Ha sido honrado. Uno de los mejores políticos que he conocido.

José María Aznar: Heredero de Franco. Es de la ultraderecha del PP, como Esperanza Aguirre.

Alberto Garzón: Le veo buenas ideas. La forma de ver la política es diferente a como yo la veo, pero creo que es un tío leal, fiel a sus ideas, aunque lo veo demasiado lento de acción.

Mariano Rajoy: En el PP creo que no gobierna. Es un monigote.

Pablo Iglesias: No me van sus formas. No sé si es parte de su estrategia, pero no me termina de convencer. No me gusta el cambio de estrategia que ha tenido. Eso sí, confío en las bases de Podemos, donde hay mucha gente válida, pero los líderes son los líderes. 

La entrevista termina y Almodóvar coge su carpeta camino de la puerta de su casa. Tiene una reunión y no quiere llegar tarde. Pero antes enseña la placa que le regaló el PCE hace unos meses con una frase de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles".

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